Prueba

Prueba Mercedes AMG GT R: el misil verde

Luis Meyer

30/12/2016 - 08:00

Este bólido es la versión de calle del modelo de carreras que ganó en las 24 Horas de Nürburgring. En esta prueba del Mercedes AMG GT R, un auténtico misil verde, queda claro que es capaz de transmitir sensaciones de competición... Porque lo trasladamos al circuito de Portimao.

El Mercedes AMG GT ya demostró desde el principio que no era un deportivo manso. La variante de competición GT3 corroboró esto ganando las 24 Horas de Nürburgring. Ahora nos sentamos al volante de la versión de calle de este último. Prueba Mercedes AMG GT R: El misil verde.

Concretamente, su llamativo color, único para este modelo se llama Green Hell Magno. Y lo hemos vuelto a meter en circuito: esta vez, en el de Portimao. Hereda, claro, mucha técnica y tecnología del GT3, y eso lo noto desde la primera curva, Primeira. Con un deslizamiento poderoso y al mismo tiempo controlado de la zaga, y unos frenos potentes y con mucho mordiente, rebajo el primero giro a velocidad fulminante. El coche de pruebas montaba los discos cerámico en formato pizza XL (40,2 cm delante, 36 detrás). Las detenciones son portentosas. ¿Síntomas de fatiga? Ni rastro.

El frontal del Mercedes AMG GT R es más ancho, pero también da más aire a los discos dentro de sus pasos de rueda, y al V8 que bulle bajo el capó. Las lamas de la parte inferior se mueven y recirculan el aire de automáticamente. Solo se abren si la mecánica necesita un aporte extra de aire. En curvas o a velocidad máxima, permanecen cerradas. Los bajos del coche, de carbono, rebajan su altura a partir de los 120 km/h (de 80 en modo Race) para aumentar el efecto agarre y mejorar la aerodinámica. El GT-R se pega al asfalto como si llevara Loctite

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Esto lo noto especialmente al afrontar la cima de la curva Torre-Vip: la tracción es tal y las rueda delantera se aferran de tal forma a la pista que, pasarla a toda velocidad, deja de ser un reto. Los poderosos 700 Nm los tengo disponibles en un abanico sorprendentemente amplio: de 1.900 a 5.500 vueltas. Y los 1.630 kilos que pesa el conjunto, no se notan por ningún lado. Y no decimos que sea demasiado pesado, ojo: el techo y las aletas son de carbono. Así, a pesar de toda la tecnología añadida que lleva encima, pesa 90 kilos menos que el AMG GT S. El V8 de cuatro litros monta en el GT R dos nuevos turbocompresores con geometría variable. La presión sube de 1,2 a 1,35 bares, los canales de salida optimizados. Resultado: los 585 CV del este AMG parecen fieras hambrientas en cualquier situación, cada vez que rozo el acelerador. Parece como si a cada milímetro que su hunde el pedal, excelente cambio de siete velocidades Speedshit pretendiera estirar el motor hasta el infinito. Y el espectáculo sonoro a través de los escapes deportivos es, sencillamente, abrumador. En modo Sport+ y Race, parece como si entraras en el mismísimo infierno. Hablo de cuatro escapes: dos en el medio, dos a los lados del difusor.

De modo que entro atronando en Sagres, la penúltima curva de Portimao. Una curva ciega, pero dando gas de forma progresiva y constante, entro con limpieza y salgo catapultado a la siguiente recta.

En modo Race, el ESP cambia su respuesta. Y si quieres desactivarlo por medio de un botón, puedes regular, mediante la rueda amarilla de la consola central, la tracción en el eje trasero. Y es que este deportivo parece no conocer límites en circuito: junto a su casi perfecto reparto de pesos entre ejes (47,3 y 52,7) cuento también con la ventaja de la dirección a las cuatro ruedas. Da igual lo cerrada que sea la curva. Se inserta con pasmosa agilidad, precisión, y aplomo. Hasta una velocidad de 100 km/h, las ruedas traseras giran un ángulo de hasta 1,5 grados en sentido contrario de las delanteras. Y de manera virtual, es como si redujera la batalla y el radio de a curva. Pero en las curvas rápidas, giran en el mismo sentido que las delanteras. Y en este caso la batalla se alarga virtualmente, generando un mejor guiado lateral y más grip en el eje posterior.

No he podido alcanzar, por las limitaciones del circuito, los 318 km/h que alcanza este bólido. Pero los 3,6 segundos en los que pasa de 0 a 100 km/h me han parecido totalmente verosímiles. 

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