Prueba

Prueba: Ford GT 2017, ¡a 350 km/h!

Luis Meyer

11/05/2017 - 11:01

Por fin nos hemos puesto al volante. En esta prueba del Ford GT 2017, comprobamos si renace la leyenda: 348 km/h, 500.000 euros, más de 600 CV para 1,3 toneladas... ¡Arrancamos!

Todo tiene dos caras, también el Ford GT. La buena, que no es para nada un Mustang encajado en una carrocería más pequeña. La mala, que en lugar de un V8, debe conformarse con un V6. ¿Cumplirá un "sencillo" EcoBoost con lo que exige un superdeportivo? Lo comprobamos al volante. Prueba: Ford GT 2017.

 

Para empezar, lo de "sencillo" lo retiramos: el bloque rinde nada menos que 647 CV. Y palpita justo detrás del piloto, esto es, va en el centro de su carrocería de materiales compuestos, entre ellos, la fibra de carbono. Y va acoplado a una caja de doble embrague con siete relaciones que funciona a la velocidad del rayo. En una conducción contenida, consume 17 litros a los 100 km/h. De ahí para arriba, todo está abierto. 

VIDEO: ¡No te pierdas este Ford GT en acción!

 

¿Y qué mas da? Hablamos de un coche que acelera como un cohete hasta los 200 km/h, y es capaz de alcanzar los 348 km/h de velocidad máxima. El sonido no es lo que más nos ha gustado: el motor brama, silba y chasquea todo el rato. No es especialmente bonito. Ni, desde luego, silencioso. Pero es lo que tiene meter dos turbos a un bloque de seis cilindros. Aún así, el GT 2017 no pasa desapercibido cuando vas a fondo y subes de vueltas.

Los frenos de alto rendimiento carbocerámicos muerden los discos sin piedad: tanto es así, que una y otra vez freno demasiado pronto antes de cada curva. El tacto del pedal es más inmediato menos progresivo que, por ejemplo, en un McLaren 675LT. Cuestión de acostumbrarse. Y a velocidades elevadas, se apoya en un freno aerodinámico. La dirección hidráulica no es tan directa como en otros superdeportivos de esta categoría, pero sí lo suficientemente sensible como para exigir mucha atención al piloto.

Mucho donde elegir

La experiencia de conducción puede elevarse por medio de diversos modos de conducción. se llaman Wet (mojado), Normal, Sport, Track (circuito) y Vmax. En los tres últimos niveles la cosa se pone seria. En Track, la altura se reduce a apenas siete centímetros respecto al suelo, el freno aerodinámico se eleva levemente. El cambio inserta las marchas como el secuencial de un Fórmula 1. Y cuando aceleras a la salida de una curva demasiado agresivo, la zaga de este coche de 1.385 kilos se desliza con ímpetu sobre sus neumáticos Michelin Sport Pilot 2, justo antes de que el control de estabilizad vuelva a cazarlo y ponerlo en su sitio. Siempre que esté en modo "on", claro.

 

El interior es mínimo: el conductor, sea cual sea su talla, debe encajarse a través de su puerta de tijera. Mientras en un Ferrari o Lamborghini actuales se logra que el piloto sienta cierto desahogo, en el Ford GT la sensación es claustrofóbica. Al conductor y el acompañante solo les separan unos pocos centímetros. 

Al menos, todos los botones están ahí donde deben estar, muchos directamente en el volante forrado de microfibra. Incluso me encuentro con un portavasos. Y la instrumentación digital brilla con diferentes diseños en función del modo de conducción que lleve. El acabado es perceptiblemente sólido, el montaje final se lleva a cabo en la empresa canadiense Multimatic, entre otros, proveedora del Aston Martin AM-RB 001. 

En marcha, y en modo Track, el GT pide caña desde el primer momento. Es carne de circuito. Lo dice su ADN. No es un motor de altas revoluciones, pero a cambio empuja con una fuerza inusitada de sde bajas vueltas, obligándote a agarrar fuerte el volante y a puntar bien antes de hundir el pie derecho. Las sensaciones que ofrece son de coche de carreras. Vas muy bajo y eso hace que sientas que todo pasa muy deprisa. Da igual en la marcha que vayas: segunda, tercera, cuarta, quinta... El Ford GT 2017 sigue empujando sin importarle nada, desde un vértice hasta el siguiente, con inusitada facilidad, con abrumadora velocidad... 

Quien quiera hacerse ahora con un Ford GT, deberá ponerse a la cola: Ford ya ha seleccionado a los compradores de la primera tanda en un riguroso proceso. Solo unos pocos afortunados podrán desembolsar los 500.000 euros que cuesta.

Conclusión

Los americanos lo han conseguido: un superdeportivo de talla internacional. Potente, veloz, con una construcción sólida. Solo el sonido nos ha dejado algo fríos. Y a quien le sobren un par de kilos o centímetros, a duras penas entrará en el cockpit. En cualquier caso: este bólido es un sueño.

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