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Prueba de la nueva BMW G 310 R: ¿por qué la critican tanto?

Rodrigo Fersainz

17/04/2017 - 15:27

Tras rodarla junto a un Isetta, probamos la nueva BMW G 310 R, una moto tan esperada como criticada ahora que es una realidad, a pesar de su aspecto juguetón, sus líneas 'racing' y un montón de argumentos que podrían acabar por convencerte como BMW de acceso que puedes llevar con el permiso A2. ¿Cosas mejorables? También las tiene, desde luego. Te lo contamos todo aquí:

BMW ha sido muy valiente bajando el pistón (y la cilindrada) para captar clientes del carné A2 en una disputada categoría -roadsters en torno a 300 cc- donde sus rivales más generalistas tienen una artillería ligera en cuanto a peso de sus motos y muy pesada en cuanto a la calidad y las prestaciones de sus modelos en esa franja del mercado. Probamos la nueva BMW G 310 R, una moto que está siendo muy criticada y de la que te contamos aquí todos sus pros (sí, sí, los tiene) y sus contras después de testarla a fondo.  

Si ya fuimos de los primeros en presentártela en movimiento por aquí, permitiéndonos la licencia de enfrentarla al BMW Isetta de hace medio siglo con un motor monocilíndrico de moto y de cilindrada equivalente, ahora que ya es una realidad la hemos podido probar en condiciones reales: por ciudad (que es su hábitat natural), en carreteras de corcunvalación, autopista y curvas de montaña. 

Es cierto que cuando salió al mercado el Isetta, BMW pasaba por horas muy bajas como compañía y fabricar (y mejorar, por cierto) bajo licencia de la italiana Iso un utilitario básico y económico de adquirir y mantener se rebelaría con el tiempo como una auténtica jugada maestra. Sin embargo, muchas cosas han cambiado el el mundo y en la propia BMW desde mediados del siglo XX y la compañía alemana, consolidadísima en cuanto a vehículos premium de referencia de dos y cuatro ruedas, parecía muy lejos de necesitar adentrarse en el mundo 'downsizing' para cuadrar números... con el elevado riesgo de devaluar un prestigioso logotipo que esas estrategias siempre han supuesto para cualquiera. 

Dicho esto y aceptado el desafío por todas las partes, hay que reconocer que la nueva BMW G 310 R entra por los ojos. Su diseño parece el de una auténtica R en frasco pequeño; está disponible en tres acertados colores (Blanco Perlado Metalizado con las pegatinas en los colores oficiales de BMW, Negro Cósmico, Azul Estrato) y por sus dimensiones y altura al suelo (mira la ficha técnica debajo de este texto), resulta muy manejable para quien quiera una moto urbana y ratonera, estrecha, fácil de conducir... y no tenga más experiencia y/o presupuesto (aunque en este último aspecto no es que brille precisamente frente a la competencia). El diseño, por cierto, es BMW cien por cien. La fabricación, sin embargo, en aras de reducir costes, es obra del grupo asiático TVS, en la India. Y los controles de calidad, de nuevo, se asumen en alemania por el fabricante de Múnich.

Si eres de estatura media-baja, agradecerás que la altura del asiento esté sólo a 785 cm. Si eres alto (yo mido 1,90 m), te sorprenderá que puedas ir relativamente cómodo sobre una montura tan reducida, que puedas ir casi erguido en ciudad y que puedas adoptar una posición un poco más aerodinámica cuando quieras exprimir sus prestaciones.  

Muchos kilómetros

Si estás acostumbrado a los estándares de calidad de la marca, percibirás la bajada de nivel en componentes y acabados nada más girar la llave y escuchar el motor. De acuerdo, pocos monocilíndricos de inyección suenan bien en un scooter o en una naked, salvo que lo montes en una moto de este último tipo y lo adereces con colectores y salidas de escape acorde con lo que busca el público más proclive a lo neorretro y café racing. Pero no es el caso. Así que no sorprende tanto que la música no sea refinada (es más bien fea) como que las vibraciones sean excesivas para este tipo de motocicleta. Eso sí que es menos habitual con este logo en los flancos.

De todos modos, aceptado el desafío, me dispongo a jugar por la ciudad: subo marchas, bajo marchas, me cuelo en todos los huecos... y reconozco que este tipo de conducción tan ágil engancha. Lo malo es que a medida que pasan los kilómetros voy despejando una duda que el primer día de pruebas decidí aplazar en resolver: en efecto, el cambio no es preciso y esto acaba por molestar bastante, debido a que en esta clase de motocicletas la gracia es ir jugando con las marchas, reducir para aprovechar bien todo el par y sacarle el máximo partido a sus prestaciones (en este caso, sus 37 CV de potencia).

Ya en carretera, la velocidad punta es más que suficiente (145 km/h), pero al acelerar y encarar tramos más despejados, no es raro que estas impreciosiones en el cambio hagan que la moto 'escupa' la marcha cuando parece perfectamente engranada (me pasó más de una vez en cuarta y en quinta, al abrir gas fuerte para ganar velocidad y adelantar antes de engranar una relación superior).

Antes de volver al garaje, no puedo evitar meterme en carreteras de montaña, y tengo que reconocer que aquí el conjunto brilla bastante más: el tacto del embrague no es redondo, pero es cierto que tampoco resulta muy exigente si vas tranquilo. A cambio, la suspensión cumple, los frenos (con ABS de BMW Motorrad de serie) también se portan bien -el trasero tiene un comportamiento al que hay que acostumbrarse- y al tener una batalla corta y un chasis ciertamente equilibrado, te acabas por divertir.  

prueba G310 R

En cuanto a la parte más práctica de esta moto de acceso, el cuadro, todo digital, también es básico, pero tienes todo lo necesario, es fácil de leer... Una lástima que el aforador marque mal aun con el tanque a rebosar. Por cierto, tampoco es de recibo que el tapón de llenado haya que apretarlo con una mano para que cierre mientras giras la llave con la otra.  

Sin embargo, debo admitir que hay 'peros' un poco más llamativos: la entrega de potencia de este motor no es del todo lineal, cuando es justo lo que buscan los neófitos sobre dos ruedas a la hora de saltar de una 125 cc a una cilindrada mayor o, simplemente, iniciarse en motos de marchas. 

No obstante, creo que la base no es tan mala, aunque el ajuste de todos los componentes ha de afinarse y BMW tiene trabajo por hacer si quiere estar a la altura de sus rivales por un precio muy psicológico (5.090 euros) que no es especialmente competitivo, pero que te permitirá tener tu primera BMW, una montura bonita, práctica y relativamente divertida.   

Lo mejor: estética, ligereza, tamaño, postura de conducción para gente alta, manejabilidad, carnet A2, ABS de serie, LED en piloto trasero para posición y freno.  

Lo peor: calidad percibida, embrague y cambio, entrega de potencia, vibraciones, acabados, tapón de gasolina... 

Esto es lo que nuestros compañeros de Auto Bild Alemania contaron tras su primera toma de contacto: 

"Turistas japoneses desenfundan sus móviles, algunos jubilados se paran en seco... '¡Mira!' y 'Yo tuve uno' son los comentarios. El objeto de su admiración es el BMW Isetta, un coche clásico que en su día fue un milagro económico... Y a la hora de aparcar. ¿Y la moto que rueda a su lado? No se fijan tanto en ella, aunque es la verdadera sorpresa

La BMW G 310 R es la moto más joven, pequeña y barata de BMW. Con un precio que arranca en España en los 4.950 euros, pretende atraer a nuevos clientes que quieran acceder por primera vez a la marca y moverse al mismo tiempo con agilidad por el tráfico urbano o aparcar en cualquier parte. Algo parecido a lo que supuso el Isetta en los años 60.

La pregunta es: ¿Pueden solo 313 cc ser dignos de una marca premium? Pues lo cierto es que la sensación que transmite al sentarse y arrancar es similar a la de los más grandes modelos R. Uno se siente cómodo y seguro, pies y manos se acoplan en ella perfectamente... Siempre que no midas más de 1,90, claro.

Y, desde luego, esto dista mucho de ser un ciclomotor. Tener poca cilindrada no significa automáticamente ser una moto pequeña. Solo mi acompañante se verá falto de espacio sobre  el delgado y pequeño sillín trasero sobre el colín. Pero esta moto no pretende ser una gran viajera, sino un vehículo ágil para ciudad.

Así es la historia de BMW.

Está fabricada en India por un socio bajo prescripciones de BMW, que pronto lanzará su propia moto sobre la misma tecnología. Eso no tiene por qué significar una desventaja; de hecho, el Isetta también se produjo bajo licencia. El original venia de Italia, de Iso, y BMW fabricó su modelo a partir de 1955 sobre la base de la R 25.

El motor rendía al principio 12 CV, más tarde, con 300 cc, subió a 13. 'Ahorrar conduciendo un Isetta, decía la publicidad de la época. Parar en un semáforo causa todo un revuelo: el resto de coches se aproximan, todos quieren ver el clásico de cerca, un coche capaz de llegar a los 80 km/h en llano siempre que tenga el recorrido suficiente. 

La nueva BMW G 310 R supera eso con creces. Con sus ajustados 160 kilos, tira con ganas, y deja a los coches detrás en los primeros metros, aun cuando su motor 'sólo' rinde 34 CV. ¿Por qué tan pocos, cuando competidoras como la KTM Duke 390 o la Yamaha MT-03 llegan a los 42?

'Hay que tener en cuenta el conjunto', nos dice el jefe de Producto de BMW, Jörg Schüller. 'Nuestra meta era crear un vehículo ligero, no una moto deportiva'. La marca no da cifras del esprint de 0 a 100 km/h. ¿Se avergüenzan los de Múnich de su pequeña? 

Hay que entender su concepto. Reacciona con agilidad en los giros, el conjunto mantiene la línea recta con aplomo. Los frenos con ABS frenan -como nos tiene acostumbrados BMW- excepcionalmente. La suspensión firme es una gran aliada para el día a día. Incluso los primerizos se sorprenderán con esta BMW de lo fácil que es llevar una moto. Y hay que decir que el sonido que sale por su escape está muy logrado.

Vayamos con los pequeños defectos. Los acabados casan con este nivel de precio, pero las delgadas cifras del cuentavueltas se leen con dificultad. Y no es baladí: a partir de las 5.000 revoluciones empieza a vibrar hasta el manillar, aun cuando lleva un árbol de compensación. Y el indicador de las marchas no ayuda mucho: en 'N', a veces sigue insertada la segunda. Y así se ahoga el motor con facilidad. En BMW deben dar un toque a sus socios indios en este aspecto...

Gran personalidad 

El Isetta también tenía sus fallos. Pero lo cierto es que en el modelo que nos han dejado para la sesión de fotos, su propietario ha restaurado casi todo: los tubos de la calefacción, las ventanas y hasta el motor. Un ejemplar de 1960 en perfecto estado. Hasta 1962, se produjeron 161.000 unidades, y fue un buen empujón para la supervivencia de la marca. Hoy, BMW vuelve a presentar un modelo de acceso para ciudad. ¿Fotografiarán los turistas japoneses también esta moto dentro de 60 años?

Síntesis síntesis de esta primera prueba de la BMW G 310 R

La pequeña BMW contiene el suficiente talento de la marca para destacar en el segmento de acceso: buen chasis, concepto equilibrado, frenos excelentes... y en España se puede conducir con el carnet A2. Pero los alemanes deben mejorar el cambio, para que el precio pueda considerarse realmente competitivo".

Texto: Joachim Staat. 

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Rodrigo Fersainz

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

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