Prueba

Prueba: Audi RS3 (2017)

Luis Meyer

21/03/2017 - 09:24

Hemos viajado hasta Omán para probar el nuevo compacto deportivo de Audi. En esta prueba del Audi RS3 (2017) nos queda clara un cosa: es más potente, ligero y radical que nunca. Pura diversión al volante.

Carreteras llenas de arena ,en cada rincón surge algún accidentes por culpa de un camello descarriado, por todas partes hay policías malhumorados, y un límite de velocidad legal que no pasa de 120 km/h. Lo cierto es que se me ocurren mejores rectas que las del sultanato de Oman para probar este compacto de 400 CV. Pero ya que estamos, vamos al lío: Prueba: Audi RS3 (2017).

Los cambios estéticos de la última generación del Audi RS3 son pocos: los faros, más afilados, le suman un poco de agresividad al conjunto, gracias también a una parrilla más ancha y baja. Por dentro tampoco varía mucho, pero tampoco era necesario: los soberbios ajustes y acabados, la profusión de superficies mullidas y el que probablemente sea el mejor sistema multimedia de su categoría, con información del tráfico en tiempo real y conexión vía Appel Car Play, no necesitaban una revisión radical.

¡Aquí lo tienes en acción!

Y siguiendo esta línea de planteamiento, el excelente motor de cinco cilindros tampoco hubiera necesitado tocarse demasiado, pero en Audi Sport han preferido desarrollar un bloque totalmente nuevo. Así, de un 2,5 litros se extraen ahora 400 CV (33 más que hasta ahora), alcanza los 480 Nm de par desde solo 1.700 vueltas. Al mismo tiempo, este motor, gracias al uso de componentes de aluminio, "adelgaza" 26 kilos.

¡Arrancamos!

Los camellos miran hacia mí, desconcertados. El Audi ruge su potencia al mundo, como si el debate entre motores de combustión y movilidad eléctrica nunca hubiera existido. El sonido es tan embriagador y furioso, que casi resulta obsceno. Pongo la palanca en posición D. 

Al igual que ya pasaba con el modelo anterior, el RS3 necesita un breve segundo antes de que el turbo componga la presión suficiente y el cambio de doble embrague digiera tamaño poderío. Entonces, salgo catapultado hacia el horizonte, y me pongo a 100 km/h en apenas 4,1 segundos. Una pena que no estemos en circuito o en autovías alemanas, y la diversión se esfume a los 120 km/h. Si no tuviéramos límite, el fabricante asegura que este RS3 llegaría hasta los 280. 

Pero mucho más divertido que una recta son las carreteras rizadas de una pequeña zona montañosa cercana. La tracción integral tiene un nuevo ajuste: cuando más decidido entro en los giros, más prioriza las ruedas traseras en el reparto de fuerza. Las carreteras arenosas no ofrecen mucho agarre, y poner aquí de lado a este RS3 no es complicado. Pero gracias a su precisa dirección, siempre se controla sin problemas. 

Después del recorrido de prueba regresamos por donde hemos venido. Ahora no veo ni camellos ni policías a la redonda. Menos mal, porque nos podíamos haber ganado una multa. En Oman, está prohibido llevar un coche hasta arriba de polvo y nuestro Audi RS3, después de esta prueba, desde luego lo está, como si lo hubiéramos conducido por las dunas. 

Conclusión

Solo puedo decir que la puesta al día del Audi RS3 no podía estar más conseguida. El motor se siente más potente y ligero, el sonido cautivador. Junto a su eficaz chasis, este es posiblemente, a día de hoy, el deportivo rey entre los compactos. Será caro, ojo: con un precio cercano a los 60.000 euros, se pone cerca de un Porsche Cayman.

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