Prueba

Coches 4x4

Prueba Range Rover Sport, ahora más asequible

Juan Antonio Corrales

20/10/2015 - 13:00

Probamos el Range Rover Sport 'más asequible', porque estrena una versión de menos potencia y menos precio. ¿258 caballos son suficiente?

El nuevo Range Rover Sport se puso de largo en el Salón de Nueva York 2013. Allí se desveló por completo su nuevo diseño, con un aire mucho más deportivo, tomando prestadas las líneas de su hermano pequeño, el Range Rover Evoque. La toma de contacto del nuevo Range Rover Sport ha servido para dejar claro que, efectivamente, que la nueva generación de este Land Rover no solo busca ser más deportiva, sino que lo consigue. Esto se nota, sobre todo, en el tarado de las suspensiones, que se muestran bastante más firme. Si unes esto a la reducción de peso, el resultado es un modelo que se muestra bastante ágil, sobre todo si lo comparas con su antecesor.

En cuanto al puesto de conducción, la sensación que me envuelve una vez sentado en él es la de un modelo más agresivo. Se puede decir que se ha producido una traslación del diseño del habitáculo del Evoque al Range Rover Sport. Además de los excelentes acabados y el volante de menor dimensión y aro más grueso, una de las cosas que me ha llamado especialmente la atención es la sustitución del mando giratorio del cambio automático de ocho velocidades por una palanca a la antigua usanza. Otro guiño a los conductores que buscan un 'feeling' más 'racing' es que además, en manejo secuencial, tienes que empujar hacia adelante el cambio para reducir como en los coches de competición. Además, esta modificación no es solo estética, sino que también se traslada al funcionamiento de la transmisión, firmada por ZF y bastante rápida a pesar de no utilizar un sistema de doble embrague.

A nivel de habitabilidad, una de las novedades más importantes del Range Rover Sport 2013 es la posibilidad de tener una tercera fila de asientos que, por cierto, se pliega de forma eléctrica gracias a unos pequeños motores incorporados que se camuflan justo debajo de ellos. La cota de altura está bien conseguida, pero el espacio para las piernas es muy pequeño. En el caso de la segunda fila, si has elegido montar la tercera, tienes la posibilidad de regularla de forma longitudinal; en caso contrario no tienes esa posibilidad, aunque sí puedes reclinar el respaldo.

En cuanto al maletero, el Range Rover Sport nuevo cubica 784 litros con dos filas de asientos, una cifra más que notable, pero lo que realmente me ha sorprendido es que las versiones que no tienen tercera fila esconden bajo el piso del compartimento de carga una rueda de repuesto de verdad. Puede parecer una tontería, pero los neumáticos de este Range no son precisamente pequeños... En el apartado 'offroad', la noticia radica en que Land Rover pone a disposición del cliente dos sistemas de tracción: uno con reductora y otro sin ella, como puedes leer en la información del Range Rover Sport 2013 que escribió mi compañero Emilio Salmoral y en la que puedes consultar todos los precios antes de que salga a la venta.

Prueba del Range Rover Sport 3.0 TDV6 HSE: derrocha estilo (por Emilio Salmoral)

Ni los propios directivos de Land Rover se esperaban el éxito de la primera generación del Range Rover Sport. Llegó en 2006 y puso sobre las cuerdas a coches como el BMW X5 o el Mercedes ML. Mientras que ellos resultaban demasiado germanos, el británico ofrecía buen gusto. En 2013 se lanzó al mercado el modelo actual y, dos años después, se ha puesto al día en materia de normativa de emisiones y, además, ofrece una interesante tecnología de conectividad, como he podido comprobar durante esta prueba del Range Rover Sport 3.0 TDV6 HSE.

Como ya has podido adivinar, estéticamente este Range Rover Sport 3.0 TDV6 HSE tiene muy poco de nuevo y con los cambios recibidos no se puede decir que sea un lavado de cara. ¡No llega ni al cambio de peinado! Todo sigue igual, este todoterreno continúa apostando por la imagen de deportista a lo lord inglés que tan bien le está funcionando a la marca; solo tienes que echarle un vistazo al Range Rover Evoque. Eso sí, el motor diésel V6 de 3,0 litros ahora cumple con la normativa Euro 6 y es capaz de ofrecerte un consumo medio bastante equilibrado: 8,2 l/100 km no es una cifra descabellada para un coche que pesa en vacío de 2.115 kilos. El modelo anterior llegaba a las 2,5 toneladas. Aquí tienes uno de los beneficios de apostar por el aluminio.

Un peso bajo también ofrece menores inercias y un comportamiento más preciso. No hace falta probar el Range Rover Sport para saber que es un SUV de gran tamaño con carácter deportivo, pero tengo que decirte que no transmite la sensación de precisión y agilidad de un BMW X5. Y ya no digamos de la de un Porsche Cayenne. Sin duda, se encuentra en un escalón inferior al de sus rivales. No obstante, si tuviera una dirección con un tacto más preciso ganaría muchos enteros: en carreteras viradas me parece algo lenta. Donde no me puedo quejar es en la puesta a punto de la suspensión. Este coche pisa el asfalto con mucha energía, la sensación de seguridad es muy elevada y, además, los pasajeros viajan con un nivel de confort muy elevado.

Frente al cronómetro, me ha sorprendido el buen trabajo que hace la caja de cambios automática de ocho velocidades. Esta transmisión está fabricada por ZF y es la misma que la que monta el mencionado BMW X5. Eso sí, los ingenieros de Jaguar han adaptado su funcionamiento según sus criterios. El cambio trabaja de forma muy suave, su respuesta al acelerador es instantánea y en modo Sport realiza los cambios de marcha a toda velocidad.

Abandono la mecánica y paso a hablarte de una de las grandes virtudes de este Land Rover: la cuidada vida a bordo que ofrece a sus pasajeros. Seguramente te echarás las manos a la cabeza cuando te diga que la unidad que he probado tiene un precio -teniendo en cuenta las opciones- de 87.180 euros. La versión HSE es el acabado más exclusivo, está repleto de buenos detalles y, además, este coche equipaba el sistema InControl que permite controlar, ciertas funciones del vehículo a través del teléfono móvil. Por ejemplo, podrás bloquear o desbloquear las puertas con tu smartphone, localizar tu vehículo en el aparcamiento gracias a una batería de destellos y luces o crear una red Wi-Fi para que tus pasajeros puedan navegar por Internet.

Todas estas funciones te costarán 930 euros. Sin duda, no es un precio excesivo y resulta muy interesante. Lo que me parece mucho menos atractivo el sistema de arranque sin llave, que cuesta la friolera, de 1.210 euros. ¡Demasiado dinero! Otra de las novedades de equipamiento de la gama 2015 del Range Rover Sport es el nuevo sistema de cámaras Surround, que ofrece imágenes más nítidas gracias al uso de una nueva lente. Estas cámaras muestran, por ejemplo, una vista de la parte trasera al circular marcha atrás con mucha mayor precisión que la versión anterior. ¡Buena noticia! No tendrás que pagar nada por ello, ya que este elemento viene incluido en el equipamiento de serie.

Prueba del Range Rover Sport 3.0 SDV6 292 CV por Luis I. Guisado

Aunque me podría haber montado por primera vez en el Range Sport 5.0 V8 SC por las carreteras y caminos de Inglaterra y Gales, lo cierto es que he preferido conducir primero el diésel V6 más potente, ya que seguro que se va a convertir en la versión más popular. Existirá una versión con menos caballos con el nombre de TDV6, pero la marca ha decidido llamar a este modelo de 292 CV Range Rover Sport SDV6.

Range Rover Sport SDV6

El Range Rover Sport SDV6 Autobiography de esta Prueba de Conducción

Nada más montarme me llama la atención que el puesto de conducción es muy bajo. Podría llegar a pensar que estoy en un coupé deportivo si no fuera porque tengo un botón para activar la reductora a mi izquierda. Pero en lugar de ese, prefiero presionar otro botón: el de arranque.

El Range Rover Sport SDV6 tiene un sonido bastante poderoso que da la sensación de que el V6 de tres litros es en realidad un ocho cilindros. Su funcionamiento es suave en todas las situaciones, algo a lo que también ayuda la caja de ocho velocidades. Me ha gustado que cambia de marcha en el momento adecuado y de manera casi imperceptible, aunque, a falta de probarlo con más detenimiento por mi recorrido de pruebas en España (¡y con el volante en el lado bueno!), tengo la sensación de que el inicio de la marcha es un tanto brusco. Esto será cuestión de semanas confirmalo.

Y ya que te menciono la ZF, te aporto un dato más: cuando llevas al Range Rover Sport SDV6 a 140 km/h, en el cuentavueltas ves que llevas un régimen de 2.000 rpm. Es decir, tiene una octava extralarga de 70 por hora que va de maravilla cuando llaneas sin emplearte demasiado con el acelerador. Y 'si te da' por aplicarte, lo que obtienes es una respuesta contundente desde muy bajas vueltas. Podría decir que hasta sientes los 600 Nm de par que arroja el motor sobre las ruedas.

Cuando en enero tuve la oportunidad de hablar con Nick Rogers, jefe de ingenieros de Land Rover, me dijo que quería que el nuevo Range Rover Sport fuera el 911 de los SUV. No sé si llegaría a tanto (creo que me sigue gustando mas el Porsche cayenne), pero lo cierto es que tiene una pisada de lo más aplomada, al menos con las enormes llantas de 21 pulgadas que calzaba la unidad de mi prueba.

Para terminar la prueba, el recorrido incluía un circuito TT 'de los buenos'. Casi una hora de caminos, vadeos, subidas, bajadas... y baro, mucho barro. Te lo puedo resumir con una frase: "La electrónica hace milagros". Te aseguro que hay zonas por las que yo no hubiera pasado si no hubiera habido gente de land Rover diciéndome que siguiera. Y, te repito, con ruedas de 21 pulgadas puramente asfalteras.

Y es que el nuevo Range Rover Sport te muestra en la pantalla central táctil todo lo que va haciendo: bloquea el diferencial central, el trasero, los dos, ninguno... Lo hace de manera automática mientras también te indica la posición de los ejes, las ruedas y ¡hasta dónde te llega del agua si estás metido en un río!

Prueba del Range Rover Sport 5.0 V8 SC 510 CV por Luis I. Guisado


La versión tope de gama es el Range Rover Sport 5.0 V8 Supercharged, que con 510 CV es un auténtico misil sobre ruedas. Esto te lo puedo asegurar, porque durante la prueba de conducción pude ponerlo (casi) a fondo en una pista de aterrizaje de 3 km de largo.

El empuje del Range Rover Sport 5.0 V8 Supercharged es brutal a cualquier régimen. Cuando pisas el acelerador con ganas a 200, sale catapultado hacia adelante como si fueras a 80 en tu coche. El cambio ZF, también de ocho relaciones, cambia tan rápido que hay veces que pienso que es una caja de doble embrague. Además, si activas el modo de conducción 'dynamic' o pisas a fondo el pedal de gas, aguanta la marcha hasta casi las 7.000 vueltas.

Si antes te decía que en el SDV6 el sonido es bueno, en el Range Sport 5.0 V8 es salvaje y no es una manera de hablar. Los ingenieros han trabajado para que sea a así, ¡y vaya si lo han conseguido! También me aseguraba que habían trabajado para que lo que oyes en el habitáculo sea el rugido de los escapes, pero amortiguado.

Lecturas recomendadas

Buscador de coches