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Prueba

Mini Countryman 1.6 One D

Dirección directa, amortiguación firme, chasis ágil... y 90 CV que se quedan escasos para el potencial del Countryman. El consuelo: su consumo es muy ajustado

¿Quién iba a decírmelo? En lugar de alabar la soltura con la que sube de vueltas el motor y su agilidad en carreteras reviradas, lo más positivo que le veo a este Countryman 1.6 diésel de 90 CV es su contenido consumo: 5,2 litros de media. Esta cifra convierte al compacto inglés en todo un mechero, eso sí, con un diseño de lo más cool. Para conseguir esta cifra, monta, entre otras cosas, un cambio manual con una sexta relación que viene muy bien para llanear en autopista y un sistema de arranque y parada que evitará gastos innecesarios de combustible cuando te pares en un semáforo.

 

La mecánica de 1,6 litros que mueve al Countryman es la misma que la versión Cooper de 112 CV, pero aquí cuenta con 22 menos. La cifra de par también se resiente y pasa de 270 a 215 Nm. Como ya te imaginarás, la traducción de estos datos técnicos a prestaciones puras y duras no son especialmente brillantes: 12,5 s en el 0 a 100 km/h (aún así, mejora algo la cifra oficial, que se sitúa en 12,9). De la recuperación en sexta ya ni hablamos. Los frenos, en cambio, sí hacen gala del espíritu racing del Mini, con una distancia de detención de 37,5 metros.

 

Dejando de lado las cifras, hay otro aspecto que no me ha gustado de esta mecánica, y es su escaso margen de utilización. Este Mini no empieza a cobrar vidilla hasta las 2.000 vueltas y cuando te acercas a las 4.000, la cosa decae más de lo que me gustaría. Esta curva de potencia tan poco vibrante hará que, poco a poco, te relajes y disfrutes de todos los accesorios que puede montar el crossover inglés. Claro que para disfrutar de los gadgets que equipa nuestra unidad de pruebas deberás hacer un desembolso que, probablemente, te pondría los pelos de punta. Aun así, que te cobren por el navegandor o el control de distancia de aparcamiento es normal, pero que un vendedor trajeado venga y te diga: "... es que la regulación en altura del asiento del acompañante cuesta 50 euros". Suena un poco a pitorreo. Ahora bien, al César lo que es del César: la configuración de 4 asientos con el raíl central no tiene sobreprecio y los ocupantes de estos sitios irán más desahogados.

 

En cuanto a los 22.200 euros que vale este Mini, no son una ganga, pero estás ante un modelo premium. El problema viene cuando quieres dejarlo pintón. Como te he dicho antes, te puedes dejar casi otro kilo.

 

El chiptunning es una solución para potenciar el motor y sale más barato que optar por el Cooper D de 112 CV, que cuesta 2.800 euros más. Aunque perderías la garantía oficial.

 

 

CONCLUSIÓN

Este chasis da para mucho más, y es una pena que esta mecánica no permita sacarle todo el partido. Con esta versión encontrarás dos cosas: imagen y consumo ajustado.

 

 

 

VALORACIÓN

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