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Mazda CX-5, primera prueba

El nuevo Mazda CX-5 se descubre por fin tal y como es. Este SUV compacto es el primer modelo de la marca que introduce la innovadora tecnología 'Skyactiv', una batería de medidas que afectan a motores, cajas de cambio, carrocería, chasis… Gracias a ellas, consigue reducir el consumo y las emisiones ¡hasta un 20%! ¿Te interesa? Ahora conocemos el precio del CX-5, partirá desde 24.790 euros.

El Mazda CX-5 es el nuevo representante de de la marca nipona para competir en el cada vez más concurrido segmento del Volkswagen Tiguan. Como principales armas, este SUV compacto que mide 4,5 metros de largo, 1,8 de ancho y 1,7 de alto, cuenta con un interior muy bien aprovechado y la novedosa tecnología ‘Skyactiv’, que incluye una importante reducción de peso, así como una optimización de la carrocería, el chasis, las transmisiones manuales y automáticas y los motores. Estará disponible con un motor de gasolina (2.0 de 165 CV) y dos diésel 2.2 (de 150 y 175 CV); en ambos casos podrá ir asociado a cajas de cambio manual o automática de nueva creación.
 

El CX-5 que probamos hace unos meses era un prototipo de Mazda al que le faltaban por definir algunos detalles. Ahora muestra su aspecto definitivo en las imágenes, en las que se aprecia que es un modelo de aspecto moderno y carrocería musculada. Sin embargo, en lo que respecta al interior, el nuevo todocamino japonés es bastante más convencional que en el exterior. Aquí han arriesgado menos. En cualquier caso, en lo que se refiere a la ergonomía y disposición de los instrumentos, no le pongo ninguna pega. Me ha gustado la posición de conducción, la visibilidad circular y los asientos delanteros, que están bien moldeados y sujetan bien la espalda. Todo queda a mano, es fácil de manejar y muchas funciones se controlan desde el volante del SUV. Lástima que éste no pueda montar levas para manejar el cambio automático, ya que es una opción muy valorada pr el gran público.

 

La habitabilidad es una de las principales ventajas del Mazda CX-5. Es mucho más espacioso que sus rivales y pese a su línea de techo descendente, que le proporciona el mejor Cx de la categoría (0,33), no le falta espacio para la cabeza (comparativa Mazda CX-5 y Nissan Qashqai). El maletero tiene mención aparte, pues con nada menos que 503 litros de capacidad, se encuentra entre los más grandes del segmento, por encima incluso de su hermano mayor, el Mazda CX-7.

 

Es hora de ponerse manos a la obra y comprobar de qué se trata la innovadora tecnología 'Skyactiv' que introduce el nuevo Mazda CX-5. La idea es lograr un vehículo más eficiente, pero que mantenga el placer de conducción de otros productos de la marca. Para ello, pese a que no se olvidan de los modelos híbridos y eléctricos, se han centrado en el desarrollo de los motores de combustión, que por el momento son, y seguirán siendo, los que representen la mayor cuota de mercado.

 

El CX-5 estará disponible tanto en diésel como en gasolina: ambas mecánicas ofrecen una respuesta muy agradable. El 2.0 de gasolina tiene 165 CV y su secreto es que logra un alto nivel de compresión (14.0:1) en la cámara de combustion. Esto, unido a otras medidas, hace posible que baje el peso del bloque, aumenten las prestaciones y se reduzcan las fricciones internas. La consecuencia clara es que el consumo y las emisiones se rebajan hasta en un 15%. Lo que se aprecia al conducirlo (vídeo Mazda CX-5) es que empuja desde bastante pronto y sube de vueltas de manera progresiva.

 

Las dos versiones diésel del Mazda CX-5 me han gustado todavía más. Se trata de un motor de 2,2 litros que está disponible con dos potencias, 150 y 175 CV. Gracias a un turbocompresor que trabaja en dos etapas empieza a empujar con brío desde las 1.500 rpm, antes de llegar a las 2.000 vueltas ya lo da todo y es capaz de estirar por encima de las 5.000. Y esto, con un consumo de unos 4,5 litros.

 

Todas las mecánicas pueden ir unidas a una caja de cambios de seis velocidades manual o automática. Esta segunda opción, denominada 'Skyactiv-Drive', es muy comparable por respuesta a una de doble embrague y es casi tan suave como una CVT, aunque echo en falta las levas en el volante. En cuanto a los sistemas de tracción, también ofrecerá para todas las versiones una variante 4x2 y otra con tracción total, aunque es de esperar que, si la tendencia en el segmento sigue como hasta ahora, la mayoría de las ventas se las lleve la primera de ellas. Dinámicamente, el nuevo CX-5 me ha sorprendido gratamente. Cuenta con una suspensión bastante firme y una dirección de guiado preciso que te ayuda a no tener que hacer correcciones.

 

El Mazda CX-5 contará además de serie con el Sistema de asistencia a la frenada en ciudad, que ayuda al conductor a prevenir colisiones frontales a baja velocidad en el casco urbano o en condiciones de tráfico lento. Esta tecnología utiliza un sensor láser, que detecta cualquier obstáculo que vaya a toparse con el coche. De forma automática, el CX-5 reduce el recorrido del pedal del freno para una frenada más rápida y, en el caso de que el conductor no lo pise, activa los frenos de forma automática (siempre a velocidades inferiores a 30 km/h).

 

Además, el Mazda CX-5 ha sido galardonado con cinco estrellas en las pruebas Euro NCAP, las cuales otorgan al automóvil la máxima calificación respecto a la seguridad. Se ha convertido en el tercer modelo de la compañía japonesa en conseguir este reconocimiento, gracias a la innovadora carrocería SKYACTIV-Body.

 

En definitiva, el Mazda CX-5 es un buen coche: bonito, con un buen comportamiento, tecnología de última generación y una gran eficiencia. Además, está disponible desde 24.790 euros con el propulsor de gasolina y desde 26.990 euros por el diésel.

 

Según la información de carscoop, el tirón de este modelo se nota en que, en Japón, ya existen 8.000 peticiones de clientes para adquirirlo, frente a las 1.000 qe estimaba la propia Mazda. Debido a esta buena acogida por parte de los conductores japoneses, su presidente y CEO, Takashi Yamanouchi, esperar superar el objetivo mundial de ventas que ahora está situado en 160.000 unidades por año.

 

En este vídeo del nuevo CX-5 puedes conocerlo más en profundidad:

 

 

Pueba de la versión 2.2 D 2WD STYLE (Emilio Salmoral)

Los japoneses de Hiroshima (sí, en esta ciudad tienen su cuartel general) siempre le dan un toque dinámico a sus coches que no tienen, por ejemplo, un Toyota o un Renault. Ellos lo llaman Zoom-Zoom y me dí cuenta hace muchos años cuando probé el primer Mazda6, el genuino MX-5 y coches como el SUV CX-7: me encantó (y eso que es un modelo más enfocado al mercado americano). Ahora, me toca subirme al nuevo CX-5.

 

Voy a ir al grano, lo que más me ha gustado del Mazda CX-5 es su motor. Se trata de un bloque diésel de 2,2 litros con 150 CV que ofrece un rendimiento bueno en cualquier régimen del tacómetro. ¿Su secreto? Los dos turbocompresores que utiliza. Al contrario que sus rivales, en Mazda piensan que es mejor usar un par de turbos: uno pequeño a bajas vueltas que necesita menos inercia para mover sus aspas y otro más grande que actúa solo en los regímenes más altos. Además, en la zona media del cuentavueltas los dos turbos trabajan a la vez. ¿Qué se consigue con esta solución? Sobre todo un empuje espectacular a bajas revoluciones y 380 Nm de par máximo constantes entre 1.800 a 2.600 rpm. Gracias a ello, el Mazda CX-5 se permite el lujo de bajar de los 11 segundos en la recuperación del 80 a 120 km/h en sexta velocidad (simula el adelantamiento a un vehículo lento) y deja clavado a la mayoría de sus rivales.

 

Este motor todavía tiene guardados otros ases en la manga. El principal es lo poco que consume. Por supuesto, los 4,6 l/100 km oficiales que anuncia Mazda me parecen una promesa difícil de cumplir. Puede que haciendo una conducción muy eficiente, sin usar el aire acondicionado y con unas condiciones climáticas óptimas se pudiera conseguir ese dato. No obstante, durante mi ruta de pruebas habitual ha gastado 6,2 litros de media, que es una cifra muy buena para una carrocería tan voluminosa como la de este coche. Es más, si te animas a circular más deprisa, comprobarás que es muy complicado que el consumo se dispare hasta más allá de los 7,4 l/100 km. Por cierto, el sistema Start-Stop ayuda en estas lides, pero su funcionamiento en el nuevo CX-5 no es el mejor del mercado. Resulta demasiado lento al arrancar de nuevo el motor y me ha dejado vendido en alguna que otra glorieta.

 

Un notable en comportamiento

Donde no tengo ni una sola crítica es en dinamismo. Los ingenieros de Mazda saben poner muy bien a punto sus chasis y con el CX-5 me lo han vuelto a demostrar. Este SUV es el típico coche cómodo de suspensión, pero sin una carrocería que se va moviendo como un flan en todas las curvas. Es más, cuenta con una gran capacidad para enlazar giros al más puro estilo de un turismo compacto, a pesar de que su altura libra al suelo resulta notablemente más elevada y pesa 1.520 kilos. Además, me ha gustado mucho el tacto de la dirección y solo he encontrado mejorable el de la palanca de cambios.

 

¿Y el habitáculo? El Mazda CX-5 resulta amplio, está bien resuelto ergonómicamente y las plazas traseras presumen de más espacio que sus rivales. Por ello, puede darse el lujo de ofrecer más hueco para las piernas a los pasajeros que un Hyundai ix35 o un Nissan Qashqai. De su carrocería lo único que no me gusta son sus retrovisores: son tan grandes que quedan muy expuestos a golpes. Así que, ¡ten cuidado por calles estrechas!

 

Tengo claro que pocas críticas negativas se le pueden poner al nuevo Mazda CX-5. Cuenta con un buen motor diésel que empuja con mucha fuerza y, encima, gasta poco. Además, su comportamiento es muy bueno, frena bien y resulta estable en curva. También puntúa alto en habitabilidad interior, aunque debo reconocer que es más grande que muchos de sus rivales (mide casi 4,6 metros de longitud). Sí, estéticamente no me parece ninguna belleza, pero en cuestión de gustos no hay nada escrito... Por eso, este CX-5 sería uno de los coches que recomendaría a un amigo si está buscando un buen todocamino.

 

Mazda CX-5 SKYACTIV-D 2.2 l. Diésel 150 CV

Motor
4L turbo
Cilindrada
2.184 cc
Potencia
150 CV a 4.500 rpm
Par motor
380 Nm de 1.800 a 2.600 rpm
Transmisión
6 velocidades, manual
Tracción
Total
Maletero
463/503 litros
Aceleración 0-100 km
9,4 s
Recup. 80-120 km/h
Velocidad máxima
197 Km/h
Recup. 60-100 km/h
Consumo
n.d.
Seguro a todo riesgo
Garantía
Precio

Mazda CX-5 2.2 D 2WD

Motor
4L Turbo, del, trans
Cilindrada
2.189 cc
Potencia
150 CV a 4.500 rpm
Par motor
380 Nm de 1.800 a 2.600 rpm
Transmisión
Manual, 6 vel.
Tracción
Delantera
Maletero
463/1.620 litros
Aceleración 0-100 km
9,8 seg.
Recup. 80-120 km/h
10,9 seg.
Velocidad máxima
202 km/h
Recup. 60-100 km/h
7,5 seg.
Consumo
6,2 l - 160g/km
Seguro a todo riesgo
952 euros
Garantía
2 años
Precio
27.670 euros

VALORACIÓN

Su voto: Ninguno Promedio: 4.4 (59 votos)

Más información sobre Mazda Mazda CX-5

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