Prueba

Honda Civic 2.2 i-DTEC: así es la nueva generación

Emilio Salmoral

13/03/2012 - 10:29

La novena generación se presenta con una estética más controvertida si cabe que el anterior. En esta versión, el Honda Civic 2.2 i-DTEC aumenta su potencia y reduce el consumo.

El Honda Civic 2.2 i-DTEC no me gusta estéticamente, no lo voy a negar. Si el anterior parecía una nave espacial demasiado avanzada para su época, al menos daba impresión de ser futurista, una especie de 'concepto' hecho realidad. Éste, en cambio, tiene una estética recargada y unas líneas demasiado curvadas. Creo que han querido hacerlo pretendidamente dinámico y musculoso y, para mi gusto, se les ha ido la mano. 

Dicho esto, no hay que olvidar que el tema del diseño siempre se trata de algo absolutamente subjetivo. Ya se sabe: sobre gustos no hay nada escrito. Si a ti te convence, perfecto. 

Este nuevo Honda Civic es 29 milímetros más largo que el anterior, pero eso no se traduce en más espacio interior, porque la batalla se ha reducido (-30 mm). Pese a todo, no se le puede criticar en este aspecto, porque la habitabilidad interior es francamente buena. Lo que no es muy lógico es que haya disminuido el espacio disponible en la zona de carga. Antes, con 485 litros, era de los mejores de su categoría, pero ahora se conforma con 391 litros. Afortunadamente, como sustituye la rueda de repuesto por un kit antipinchazos, genera un hueco extra de 76 litros bajo el suelo del maletero.

Por dentro también ha cambiado, aunque aquí no han arriesgado tanto. Es de agradecer que todo está orientado al conductor, aunque no termina de convencerme el puesto de conducción. Los asientos cuentan con múltiples posibilidades de regulación y sujetan bien la espalda, pero el volante condiciona mucho la postura. Va colocado muy abajo para que se pueda leer correctamente el velocímetro digital que se sitúa situado en la parte alta del cuadro de mandos. Esto es algo que Peugeot ha imitado en el nuevo Peugeot 208 y el resultado es igual de poco satisfactorio.

Por lo demás, ofrece un habitáculo bastante amplio y sigue apostando por la misma solución de espacio de la generación anterior como ambién en el Honda Jazz: la banqueta de los asientos posteriores se puede levantar para crear una segunda zona de carga muy amplia y práctica.

En cuanto a la calidad, creo que le falta un puntito por mejorar. En general tiene buenos acabados, pero el aspecto de algunos materiales (plásticos) no está a la altura deseada. Y no debería dormirse en los laureles, porque sus rivales coreanos, el Hyundai i30 y el Kia cee´d, ya son capaces de mirarle por encima del hombro.

El motor que monta esta unidad de pruebas es el 2.2 i-DTEC, que aumenta su potencia en 10 CV respecto al Honda Civic de 2009 y alcanza la cifra de 150 CV. Empuja bastante bien desde abajo y se muestra muy progresivo y lleno en todo el rango del cuentavueltas. Eso explica que haya logrado unos valores tan buenos en las prestaciones: acelera de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos.

Aunque casi me ha sorprendido más el mordiente de sus frenos, porque ha logrado detenerse en solo 34,8 metros desde una velocidad de partida de 100 km/h. Eso es una cifra similar a la que logra un Porsche 911.

Este bloque turbodiésel de cuatro cilindros va unido a una transmisión manual de seis velocidades, cuya palanca va situada en posición elevada para facilitar los cambios rápidos de marcha. Tiene recorridos cortos y su tacto es bastante preciso. Cuenta con 'Start-Stop' de serie, además de la función 'Econ', que adapta la respuesta del motor, el climatizador y la rapidez con que el control de crucero recupera la velocidad memorizada para lograr una mayor eficiencia. Además, cuando logras una conducción más ecológica el cuadro de mandos pasa de una iluminación azul a una verde.

Este conjunto de medidas ha ayudado a que el consumo durante esta prueba no se dispare. He logrado una media de 6,3 litros. Está lejos de los 4,4 l/100 km oficiales, pero no está mal para un modelo de 150 CV.

En mi ruta habitual de pruebas también he podido comprobar que el chasis está muy bien trabajado. La suspensión es firme y ofrece una buena estabilidad en las curvas. Además, el comportamiento en los giros es muy neutro, apenas muestra subviraje, permite fuertes apoyos y apenas muestra balanceo.  

La dirección también va muy fina. Es directa y transmite fielmente lo que pasa bajo las ruedas. Sin duda, su respuesta es de las mejores de este segmento. 

Respecto a la tecnología, cabe destacar que el Honda Civic 2.2 i-DTEC puede equipar un sistema multimedia (4.000 euros) que, pese a no tener un aspecto demasiado moderno, cuenta con todo lo necesario: pantalla táctil, navegador, MP3, toma USB... Eso sí, choca que no hayan cuidado más su aspecto, justo ahora que muchos fabricantes tratan de asemejar la estética de sus dispositivos de entretenimiento a la de los 'tablet'.

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