Prueba

Ford Focus TDCi 163: ¡temblad, competencia!

Jorge Arenas

04/02/2011 - 12:12

Asentado sobre la nueva plataforma global C, el Ford Focus tiene muchas papeletas para subir a lo más alto del podio de su segmento. ¿Los motivos? Tiene tecnología para aburrir, un comportamiento dinámico de cine y un precio bastante bueno. Con pocas fisuras, estará a la venta a finales de marzo.

Una de las ventajas de ser el último en aparecer en escena es que manejas más información que nadie. Estás a la última y en tu mano está saber aprovechar una situación tan privilegiada. Por supuesto, hay quien sabe subirse a este tren y quien no. Te puedo asegurar que Ford lo ha hecho.

El nuevo Focus, o lo que es lo mismo, lo ultimísimo del segmento compacto, incorpora todos los sistemas tecnológicos posibles en un coche de su categoría. Véase: sistema de frenado automático a baja velocidad (como el City Safety de Volvo), de mantenimiento de carril (si el conductor se distrae y pierde la trayectoria, el coche le informa mediante una vibración en el volante y vuelve a la posición correcta por sí mismo), de reconocimiento del ángulo muerto y de lectura de señales de tráfico, pasando por el asistente de aparcamiento activo, el control de crucero activo o el diferencial electrónico que mejora la tracción en curva. Algunos de ellos los pueden incorporar sus rivales; otros sólo están reservados a modelos de segmentos superiores. Pues bien, el Focus puede montarlos todos (el diferencial es de serie en toda la gama). Y lo más llamativo es que, si decides configurarte una versión  atómica lleno de gadgets, no tienes que pagar una cantidad de dinero nada desorbitada. Para que te hagas a la idea, de los sistemas citados, los cuatro primeros se agrupan en un pack de equipamiento que cuesta 1.150 euros. Así que, en el apartado tecnológico, deja el listón en un punto verdaderamente alto.

Para esta prueba, y dado que mi compañero Luis Guisado te contó hace pocas semanas sus sensaciones sobre el Focus con motor 1.6 EcoBoost de 182 CV, he elegido el diésel 2.0 TDCi de 163. Es el propulsor de gasóleo más potente de la gama y tengo curiosidad por conocer cómo le sienta a este coche. Tras empezar la ruta me doy cuenta de que, sin duda, es una buena opción por varios motivos: es muy suave (tanto a la hora de hablar de ruido como de respuesta), empuja con contundencia casi desde 1.000 rpm y consume menos que los EcoBoost de gasolina. Además, es el único que puedes elegir con caja de cambios manual o con la automática Powershift de seis velocidades y doble embrague. Respecto a esta transmisión, debes saber que es rápida y comodísima, aunque tiene pequeños inconvenientes: supone un sobreprecio de 1.500 euros (normal), aumenta el consumo en 0,3 l/100 km (normal, también) y no tiene levas en el volante ni carril reservado al uso secuencial en la zona de la palanca (un detalle low cost en un coche que, en global, no lo es para nada. Una pena). A cambio de esto último, en el pomo hay dos botones que permiten manejar el modo manual del cambio, aunque es bastante más incómodo que los métodos tradicionales. Por cierto, a este propulsor de 163 CV no se le puede asociar el sistema Start-Stop, como sí se puede hacer con los TDCi más pequeños y los de gasolina.

Muy bien en tecnología, bien en mecánica y excelente en todo lo que tiene que ver con el chasis. Sólo puedo quitarme el sombrero ante la puesta a punto que tiene el nuevo Focus. Tras recorrer carreteras reviradas, autovía y zonas urbanas, me atrevo a decir que, ahora mismo, es el compacto que mejor pisa de todos. Así de claro. Es cómodo, estable y ofrece una sensación de aplomo impropia de un coche de su segmento. Y si me tuviera que quedar con un elemento en concreto, mi elección sería la dirección, que tiene un tacto simplemente delicioso.

Hacía tiempo que un nuevo modelo no me sorprendía tanto. Llegué a la presentación sin ideas preconcebidas, con apenas cierta información previa que había podido leer sobre el coche, y me vuelvo con la sensación de que es, hoy por hoy, y con perdón de los alemanes, “el compacto”.

El Focus TDCi 163 estará disponible a finales de marzo o, como tarde, principios de abril de este año a un precio de 23.700 euros (25.200 con cambio Powershift). No habrá descuento promocional pero sí oferta de lanzamiento con elementos de equipamiento gratis.

Y sigue atento a las noticias que sigamos publicando, porque este mismo llegarán las variantes de 4 puertas y familiar. Esta última, por primera vez, contará con versión ST.

Por cierto, la imagen del nuevo Focus es Sara Carbonero (vídeo Sara Carbonero).

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