Prueba

Duelo radical: Alfa Romeo Giulia QV vs BMW M3 Competition

Luis Meyer

04/09/2016 - 08:00

La nueva berlina deportiva de Alfa Romeo nos apasiona, pero ahora toca ver de lo que es capaz realmente en circuito. Y para eso, lo medimos con su rival más duro. En este duelo radical del Alfa Romeo Giulia QV vs BMW M3 Competition, queda claro que las berlinas de propulsión trasera pueden ser aún más divertidas que muchos deportivos de relumbrón.

Corría noviembre de 2007 cuando cuando James Thompson tuvo posibilidades de hacerse con el titulo al volante de un Alfa 156. Finalmente no pudo ser, por poco, pero aquel modelo quedó en la retina de todos los aficionados a la competición. Desde entonces ha llovido mucho y hoy no parece realista una vuelta a la DTM, pero desde luego su nueva berlina deportiva podría ser una reencarnación de aquel 156. Y lo demostramos enfrentándola a su rival más duro. Duelo radical: Alfa Romeo Giulia QV vs BMW M3 Competition.

Aquí tenemos a los dos, esperando desafiantes en los boxes de Nürburgring. El BMW en su versión más extrema, Competition, en color naranja Sakhir. Pero primero me pongo al volante del Alfa Giulia QV, que de entrada me cautiva con su interior: instrumentación con estética de "tubo", un pomo de la palanca del cambio (de cortísimos recorridos) redondo como una bola de billar. Una pena que el aspecto de los materiales, por ejemplo de los mandos y botones y especialmente la cubierta de la pantalla central, no transmita la calidad esperada y no vaya acorde, por tanto, con su conseguidísima estética. 

Aquí, el Alfa Romeo Giulia QV en acción:

El interior del BMW lo conocemos de sobra: es mucho más sobrio, pero al mismo tiempo transmite más solidez. Y uno se siente menos encajonado que en el italiano, en parte por un túnel de la transmisión más delgado.Por fuera, el Giulia tiene una imagen imponente, y parece más grande que el bávaro, aun cuando el M3 es tres centímetros más largo. Ninguno de los dos se corta en elementos para subir la testosterona: carrocerías musculadas, pasos de rueda destacados, salidas y entradas de aire aquí y allá y cuatro escapes dominando sus zagas. 

En el M3 abundan los componentes de carbono para aligerar el conjunto. El Alfa lleva los baquets Sparco opcionales que recomendamos encarecidamente: son de carbono, muy ligeros, y ofrecen una sujeción lateral excepcional.

Nuestro coche de pruebas, desgraciadamente, no los llevaba, aunque no cuesta nada encontrar enseguida una postura deportiva al volante, aun cuando yo, que mido dos metros, he echado de menos que pudieran regularse un poco más hacia abajo. 

Arrancamos. De entrada, la dirección del Giulia me parece demasiado ligera para un coche de estas prestaciones, aunque por suerte lo puedo corregir con el mando DNA de modos de conducción. En modo Dynamic se endurece y se vuelve algo más directa, y en Race Pro se vuelve mucho más adecuada para circuito. Los frenos cerámicos opcionales Brembo tienen una mordida espectacular y me permiten apurar mucho antes de cada curva. 

A la salida, lo cierto es que, a pesar del brutal empuje de los 510 CV de su motor biturbo al acelerar a fondo, la zaga no se desmanda (no olvidemos que es propulsión trasera), y es que la tecnología, en modo Allweather, trabaja muy bien y permite una aceleración muy homogénea. En modo Dynamic ataca el vértice de las curvas con eficacia, el grip del eje delantero es muy persistente. Otra cosa es la zaga trasera: mientras que en el modo anterior la mantenía en su sitio a través de la dosificación de potencia, aquí lo cierto es que son las gomas posteriores las que deben trabajar a fondo, el acelerador se vuele muy sensible y a la mínima te responde con un sobreviraje, eso sí, controlable. Esto sí es tacto deportivo.No nos ha gustado tanto el cambio: aunque de buen tacto y con recorridos cortos, en rápidas inserciones pierde algo de precisión de tercera a cuarta al subir de marcha. Al reducir, hace el punta tacón de forma automática. 

No te pierdas estos 'drifts' espectaculares del M3:

¿Y cómo se comporta el M3, con sus 60 CV menos? Pues lo cierto es que el bávaro se siente más ágil y controlable (también con propulsión trasera). Redondea las curvas con mayor limpieza y en general parece más ligero en todo momento, habiendo muchos tramos en los que el Giulia transmite mayor esfuerzo. Y es que el M3 Competition, en parte gracias a una potencia más contenida (también en la entrega) se conduce con algo más de facilidad y control, y su cambio DKG tiene una respuesta más precisa. 

Conclusión

El Giulia es una berlina deportiva con todas las letras, pero transmite la sensación de que podría dar aún un poquito más. El BMW M3 es a su lado más equilibrado y manejable, más ágil y cotrolable y transmite la sensación de tener más margen a la hora de llevarlo al límite. Pero no hay que olvidar que el Alfa es un recién llegado a un segmento, como el de las potentes berlinas, en el que ya hay muchos rivales que llevan tiempo perfeccionándose. Y si sigue por esta senda, puede llegar al top de la categoría. Por el momento, de lo que no cabe duda es de que es una berlina arrebatadora, con un diseño para caerse de espaldas y perfecta para un uso diario entre semana y escaparse el sábado y el domingo a hacer unas curvas por carreteras reviradas y disfrutar al máximo.

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