Prueba

Comparativa Porsche Cayman S y BMW M235i

David López

17/04/2014 - 10:00

En esta comparativa de Porsche Cayman S y BMW M235i se pone en juego el trono del dinamismo. ¿El nuevo BMW M235i puede con el Porsche Cayman S? La batalla promete estar tan igualada como su potencia.

Una mañana con buen tiempo, una hora muy temprana y la tranquilidad reinando en el ambiente. Esta es la atmósfera que precede a una prueba donde va a haber de todo... menos calma. Aquí, en mitad de la nada, se levanta el Contidrom, el circuito donde Continental testa sus neumáticos. Justo cuando el fotógrafo se alegra de la magnífica luz que nace en este día soleado, se rompe el silencio. Dos motores rugen, los neumáticos chirrían... y el semáforo se pone en verde. Sobre la pista, se baten en duelo el BMW M235i y el Porsche Cayman S. Según mi opinión, el deportivo de Zuffenhausen representa como ningún otro la esencia clásica de la marca. Compacto, ligero y, con el motor bóxer del 911, sobrado de potencia. Su 3,4 litros de seis cilindros alcanza los 325 CV y llega a 370 Nm de par a 4.500 vueltas. El cambio PDK de siete relaciones es su complemento perfecto y, si quieres los amortiguadores adaptativos, tienes que desembolsar 8.041 euros. ¿Tiene el BMW alguna oportunidad?

Los bávaros han echado el resto en el nuevo BMW Serie 2. La versión más racing de su compacto luce una estampa atractiva. A algunos les recordará al 02 de los años 70. Y BMW lo ha motorizado a conciencia: su tres litros de seis cilindros en línea arroja 326 CV y ya desde las 1.300 vueltas entrega un par máximo de 450 Nm. Para distribuir la fuerza recurre a su famoso cambio automático ZF de ocho velocidades (2.500 euros), y añade llantas de 18 pulgadas, dirección y frenos deportivos. Por un coste extra, equipa el chasis adaptativo (939 euros) y el diferencial autoblocante. No es un coche para padres, tiene el punto de mira mucho más alto.

Hora de pisar el acelerador

Me doy cuenta nada más rozar el pedal del acelerador, cuando me catapulta hacia delante con fuerza inusitada. Con el launch control logro cubrir los primeros 100 km/h en 5,0 segundos, un poco por encima de los 4,8 que anuncia la marca. El tres litros empuja pronto y con fuerza, gira salvaje y desata una tormenta. Empieza con un grito alegre, que según sube de revoluciones torna en un alarido furioso. Y siempre suena con esa sofisticación propia de los seis cilindros en línea. La transmisión reacciona fulminantemente en modo Sport y Sport +, eso sí, sin tirones. No exagero si digo que este motor y este cambio componen una de las mejores combinaciones mecánica/transmisión que existen hoy en día. Pero me pongo al volante del Porsche Cayman y llego a los 100 km/h en 4,6 segundos (también con launch control) y entiendo que al César, lo que es del César. El bóxer de 3,4 litros necesita ir alto de vueltas para mostrar todo su poderío, y aun así gira con más decisión que el BMW y reacciona muy directo al pedal del gas. A bajas revoluciones ronronea, en cuanto sube ruge con más rabia. Suena más fuerte y metálico que el Serie 2, en general monta más escándalo. El cambio PDK inserta las siete relaciones a la velocidad del rayo, y también tiene los modos Sport y Sport +. Su punta tacón al reducir es aún más efectivo. El Porsche recorre los 3.800 metros del trazado (en seco) en 1:34,23 minutos y supera por tanto la mejor marca que hemos hecho jamás en este circuito. Especialmente en modo Sport + se mueve como si tuviera los cinco sentidos agudizados, con reacciones fulminantes y un ímpetu impresionante. La dirección responde a la mínima insinuación, directa y con la complicidad de la zaga. Y es que, como buen Porsche, tiene una tracción excepcional y al mismo tiempo permite jugar con el eje trasero. Un dato para fans: con su motor central, el reparto de pesos está en 44/56; en el BMW de propulsor delantero, en 52:48. La potencia del bávaro no se transmite con la misma vehemencia al asfalto y su tiempo de vuelta se queda en 1:36,53 minutos, esto es, necesita más de dos segundos extra. Esto es un mundo.

El Cayman S siempre es más deportivo

Para que no caigamos en equivocaciones: el BMW M235i también ofrece un comportamiento excepcional, una dirección muy directa y asistencias electrónicas eficaces. Solo que la respuesta general no es tan decidida y contundente como en el Porsche. Además, con sus 1.559 kilos supera a su rival en 130, el centro de gravedad está más elevado y, por tanto, su respuesta es menos aguerrida. A su favor, dispone de dos plazas traseras auténticas, (estrechas, pero suficientes para viajar con dos adultos detrás) algo imposible en el Porsche. Nuestro Cayman de pruebas, con su equipamiento opcional (entre otros elementos, paquete Chrono Sport por 2.223 euros, bloqueo de diferencial trasero por 1.438 euros y llantas de 20 pulgadas por 1.569 euros) roza los 80.000 euros. Mientras, el BMW con cambio automático se queda en 52.673 euros. La diferencia es muy grande...

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David López

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