Prueba

Can Am Spyder ST: la vida sobre tres ruedas...

Jorge Arenas

26/02/2013 - 08:46

...Sí, se ve diferente. El Can Am Spyder ST modifica el concepto más básico de la conducción sobre asfalto. Ni coche, ni moto. Este vehículo recreacional se maneja a su manera y transmite unas sensaciones únicas. Entre sus curiosidades figura que se puede conducir con carné de coche B.

El Can Am Spyder ST es un vehículo de tres ruedas de la marca BRP (Bombardier Recreational Vehicles) destinado a conductores que, en principio, vienen del mundo de las motos ruteras. Unas líneas más abajo te contaré las peculiaridades que plantea cuando te pones a los mandos, porque no es una moto ni un coche, ni siquiera puede considerarse un 'trike'. Tanto por su arquitectura como por la forma de conducirlo me resulta imposible asemejarlo a cualquiera de ellos. Pero antes de nada quiero dejar claro el por qué de esta versión Spyder ST que se lanza ahora al mercado.

Hasta este momento, la gama estaba formada por los Spyder RS y RT. Salieron a la venta hace cinco años y, si el primero tenía un carácter más deportivo, el segundo aspiraba a convertirse en amigo de los 'tiramillas' que buscan, por encima de todo, el confort. La postura de conducción y la estética alejaban a estas dos versiones, que perseguían clientes diferentes. Pues bien, durante estos años la marca se ha dedicado a recabar información de los poseedores de un Spyder (sobre todo en Canadá), y con el 'feedback' recibido se han dado cuenta de que había un hueco por cubrir. Una de cada tres personas demanda un Spyder con una postura más relajada de conducción y con una mayor protección aerodinámica, sin que ello suponga renunciar a una estética más o menos agresiva. Y como respuesta llega el Can Am Spyder ST, que mezcla las cualidades de las dos versiones (las mejora, incluso), y se suma a la gama, ya que tanto el RS como el RT siguen a la venta.

Can Am Spyder ST-S

Can Am Spyder ST-S

Lo que diferencia al recién llegado es su asiento más cómodo, con una posición de conducción que se asemeja a la del RT, es decir, que permite rodar con la espalda prácticamente recta, a lo que se une un manillar más elevado. Todo esto está enfocado a mitigar el cansancio en distancias largas, algo que se agradece mucho dado que es un vehículo exigente físicamente. Sí, aunque pueda sonar raro, lo cierto es que cansa bastante más que una moto de dos ruedas. La dirección, muy pesada, y el juego que te obliga a hacer con el torso al entrar en las curvas acaban haciendo mella al cabo del tiempo.

Otros elementos que son nuevos en el Spyder ST son su consola, la pantalla frontal ajustable (de forma manual de serie, automáticamente en opción), el carenado que mejora la protección contra el viento y las plataformas en las que se apoyan los pies, también pensadas para mejorar el confort.

¿Cómo se conduce el Can Am Spyder ST?

He aquí la gran pregunta. Al sentarme a los mandos pongo mis manos sobre el manillar y veo que el acelerador está en el puño derecho, así que todo me lleva a pensar que se conduce como una moto. Pero... ¡¡no hay manetas!! En ninguno de los dos puños. Tampoco hay selector de cambio en el pie izquierdo. Esto quiere decir que tengo que investigar cómo accionar los frenos, el embrague y el cambio, que no están en su ubicación natural. Resulta que esta versión está dotada de una transmisión semiautomática, que se maneja con solo pulsar unos botones situados en la piña izquierda. Uno de ellos sirve para subir marchas y el otro para reducir. El embrague se acciona de manera automática, por lo que no hay ningún mando destinado a ello. Respecto al sistema de detención, un pedal ubicado a la altura del pie derecho se encarga de hacer una frenada integral. Basta pisarlo para que el equipo Brembo -nuevo- y con ABS te deje clavado en el sitio. La verdad es que uno de los aspectos más eficaces del Can Am Spyder ST, con diferencia.

Can Am Spyder ST cuadro de mandos

Cuadro de mandos

Pero la electrónica no está presente solo en el antibloqueo de frenos, también lo está en el imprescindible control de estabilidad VSS, que se encarga de mantener al Can Am en su sitio en toda circunstancia. Es híper restrictivo, entra en juego a la mínima e impide cualquier tipo de derrapaje en asfalto (en tierra sí se puede cruzar con facilidad). Quizá un botón para desconectarlo a antojo del conductor estaría bien, por aquello de aumentar las posibilidades de diversión, pero lo cierto es que el Spyder tiene cierta tendencia a ponerse de lado cuando se abre gas a fondo en curva, así que en condiciones normales lo suyo es que vaya como va: conectado siempre. Por otra parte, la dirección tiene asistencia variable en función de la velocidad y no faltan otros sistemas como el control de crucero. Desde luego, en este apartado no se le pueden poner pegas.

¿Es realmente divertido el Can Am Spyder ST?

Para alguien que está acostumbrado a las dos y cuatro ruedas, como es mi caso, la experiencia al principio es... rara. Lo cierto es que esta es la segunda vez que conduzco un Spyder y me ha vuelto a transmitir la misma sensación de inquietud en determinados momentos. En realidad hace falta poco tiempo para acostumbrarse a su manejo, en apenas unos minutos he conseguido que mi cabeza automatice todo lo nuevo que tengo que hacer a los mandos y me veo, incluso, jugando a buscar los límites de agarre, frenada, aceleración...

Sin embargo, llegar a sentirse cómodo en curva a lomos del Can Am Spyder ST creo que requiere más tiempo. Eso de gobernar un eje delantero similar al de un coche mediante un manillar o el hecho de tener que compensar con el peso del cuerpo las aceleraciones laterales no resulta especialmente intuitivo. Así que en términos de diversión absoluta, bajo mi punto de vista, es mejor una moto. La conducción sobre dos ruedas es más fluida y permite sacarle todo el jugo más rápido. Aun así, te lo puedes pasar muy bien a sus mandos, y ese ejercicio extra de mantener a la mole en su sitio, lo compensas con un asiento realmente amplio y cómodo, en el que podrías quedarte a vivir sin problema alguno.

Sobre el motor, un Rótax de dos cilindros en V, 998 cc y 100 CV solo puedo decir que me parece muy apropiado para el Can Am Spyder ST. Su capacidad de aceleración es bastante buena y la respuesta al acelerador es inmediata gracias a sus 108 Nm de par máximo. No creo que le haga falta un solo caballo más. Ni siquiera las cinco relaciones de su cambio son un problema. Los desarrollos son largos, sí, pero el motor puede con ello perfectamente. Por cierto, un detalle que me ha gustado es que al reducir una marcha el motor da un golpe de gas para igualar las revoluciones y así hacer la transición más suave, al más puro estilo doble embrague, como lo hace, por ejemplo, el Porsche Cayman 2013 tanto en su versión manual como el la automática PDK. 

Por lo tanto, y volviendo al inicio del texto, me parece que el cliente más apropiado para este vehículo es el que está acostumbrado a viajar en una moto rutera, voluminosa, del tipo de las que te permiten disfrutar del contacto con el aire a velocidad de crucero, sin prisas, con la música sonando en su equipo de audio... Esta es la filosofía del Spyder, aunque con una rueda más y alguna que otra diferencia a la hora de conducirlo.

Can Am Spyder ST

Maletero frontal del Can Am Spyder ST Limited

Si estás como loco/loca por ver el Can Am Spyder ST rodando por las calles o por tener uno en tu garaje, a mediados de marzo sale a la venta. Los precios no están aún fijados para España, pero fuentes de BRP afirman que tendrá un coste parecido al del mercado francés, donde oscilan entre los 19.000 y los 24.000 euros. Contará con tres niveles de acabado: Standard, S y Limited. Un mes más adelante llegarán las versiones RS y RT renovadas.


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