Prueba

Probamos el Alfa Romeo 4C: conducción pura por 53.990 euros

David López

01/02/2014 - 00:20

Este es, el Alfa Romeo 4C: el coche que promete devolverle esa 'Alfa' a los puristas. AUTO BILD ya ha probado el nuevo deportivo de motor central para contarte cuánto de cierto hay en ello. ¿Su datos?: 4 kg/CV, 4,5 segundos de 0 a 100 km/h, 137 CV/litro, todo desde 53.990 euros.

Por fin llega a España el Alfa Romeo 4C; el ligero deportivo de motor central de la firma italiana que devolverá a la marca aquel prometedor espíritu que tenía antaño y que tantos alfistas echaban de menos. ¡Al fin! Y, por cierto, parece que será el primero del renacer de la clásica filosofía de la compañía... ¿entonces cuántas cosas vendrán después? Pero bueno, mejor centrémonos en lo que tenemos entre manos.

El Alfa Romeo 4C al detalle

Hasta ahora no habíamos tenido ocasión de analizarlo tan a conciencia y las expectativas eran muy altas... No era para menos. Es un Alfa que se fabrica nada menos que en la planta Maserati, en Modena, y emplea tecnologías y materiales derivados de aquel precioso Alfa Romeo 8C Competizione: un coche que sirvió a la firma como laboratorio para la producción del 4C que ahora nos ocupa.


He podido escudriñarlo a fondo y ver sus entrañas. Empezaré por lo más importante del Alfa Romeo 4C, su fabricación: de una forma de forma totalmente artesanal, todo parte de una cuna de fibra de carbono que pesa solo 65 kilos, a la que van remachados dos subchasis de aluminio, tanto delante como detrás. Otro dato importante; la suspensión delantera es de dobles triángulos y la trasera de multibrazo, que permite ajustar la convergencia y la caída de las ruedas (ya que es ahí atrás donde está casi todo el peso).

Su motor, aunque sí es cierto que lo vimos ya en el del Giulietta más potente, ha sufrido tantos cambios que ya no parece el mismo (y aquí va otro dato jugoso: probablemente lo veremos en el resto de modelos próximamente). Es un cuatro cilindros de aluminio sobrealimentado, de inyección directa y una potencia de 240 CV. En cuanto su turbo Garret (de geometría fija) sopla, otorga una entrega de par de 350 Nm constantes hasta más de 4.000 rpm. ¡Menuda patada! Recordemos que los ingenieros se las han maravillado para que pese unos 920 kg con un 90 % de gasolina en su depóstio (de 40 litros), por lo que esas cifras de su bloque no deberían, en absoluto, sonarte a poco. En serio. Es cierto que el coche podría digerir algo más de potencia sin ningún tipo de problemas... pero este Alfa corre, créeme.

Al abrir el capó trasero, que alberga su propulsor (que no es precisamente ligero aunque esté realizado en fibra de vidrio, todo hay que decirlo), me encuentro un pequeño maletero de 110 litros. ¡Fíjate! se pueden hacer hasta escapadas de fin de semana con una maleta pequeña. El resto está ocupado por el bloque y veo que va montado en posición central transversal (solo hay espacio para dos ocupantes). Puedo ver un conducto de aire que va desde la toma de aire trasera derecha hasta el trubocompresor, para refrigerarlo, y la toma izquiera dirige el flujo hacia el intercooler. ¡Ah! También hay un sistema que sigue refrigerando la mecánica durante 10 minutos tras apagar el coche, por aquello de evitar principalmente 'la muerte del turbo'. Se agradece.

Todo bajo los paneles de su increíblemente atractiva carrocería es casi como en un coche de competición. Igual ocurre en su parte delantera (para quitar el capó de delante hay que quitar varios tornillos, no es algo que se haga con un botón), donde veo que, efectivamente, no hay apenas nada; la dirección, el radiador inclinado... y poco más. Esta configuración me recuerda a las carreras... tanto, que este cambio de doble embrague TCT de seis velocidades, me choca mucho aquí. No hago más que pensar constantemente en qué tal le hubiera sentado un cambio manual, y sobre todo en cuántos valiosísimos kilos más se hubieran ahorrado en este peso-pluma.

¿Pero está a la altura dinámicamente?

Sin dilaciones, ¡su comportamiento es lo más parecido a un Kart que puedas probar en un coche de producción! En las curvas hace gala de algo de subviraje, pero nada que no se pueda modular a base tacto con los pies, y sí, es cierto que hay coches más ligeros, como por ejemplo el último Caterham Seven 485, que cuenta con la misma potencia y un precio más que parecido, pero el traslado de sus pesos y comportamiento recuerda más a una moto que a los monoplazas de cuatro ruedas. Es más, este Alfa Romeo 4C es 'más coche'. También es espartano. Pero no tanto. En su interior uno está más cómodo y puede haber más concesiones a lo confortable. Evidentemente no es un Seven, ni tampoco un Elise. Esto pesa un poco más y sirve un poco más para pasearse y no ir rápido todo el rato... pero la diversión de conducir un ultraligero sigue ahí, casi intacta.

Y échale un vistazo a las cifras; porque acelera hasta los 100 km/h en solo 4,5 segundos, gracias a la función 'Launch control'. Te paras, activas el modo 'Race' (un modo nuevo del Alfa DNA), pisas el freno, aceleras a fondo y las revoluciones suben hasta las 3.500 rpm, tocas la leva de reducir una marcha y de pronto suben hasta lo más alto de cuentavueltas, el bronco sonido del 4C se apodera de todo en este momento... y sueltas. ¡Vaya un tiro! Ves y sientes como su morro apunta hacia el cielo por la aceleración y tu espalda se pega al asiento, empiezas a engranar marchas una tras otra con ligeros movimientos de los dedos (si llevas el modo manual no suben solas, tendrás que ser tú quien las accione) así hasta alcanzar una velocidad máxima de 258 km/h. ¡Caramba... estoy haciendo esto en un Alfa!

Estoy todo el rato en su configuración de conducción más extrema, que se activa situando el selector en modo 'Dynamic' y manteniéndolo pulsado 5 segundos. Estoy en una revirada carretera de montaña, pero es perfecta para utilizarlo en circuito. Limita al máximo la actuación de los sistemas electrónicos, el control de estabilidad ESC permanece desconectado y solo se activa si pisas, podido por el pánico, el pedal del freno. El ASR no actúa ni en la potencia ni en los frenos, de manera que la tracción es controlada exclusivamente mediante el pedal del acelerador. En cambio, permanece activo el diferencial Alfa Q2 electrónico, fundamental para maximizar la velocidad de salida en las curvas. Y... no, no tenemos un autoblocante mecánico...

Es muy, muy divertido. Las sensaciones son extremadamente directas, el tacto de su dirección, que no lleva ningún tipo de asistencia (hay que hacer brazos en las maniobras de aparcamiento) se agradece luego, en cuanto te pones en marcha y toda la 'información' se transmite fielmente a tus manos.. aunque podría ser algo más precisa. Igual ocurre con el freno, otro acierto. Únicamente podríamos reprochar tres cosas: el sonido, que es muy bronco y poco discreto en ciudad, ¡pero no olvidemos el tipo de coche que es! y, aunque no es nada desagradable, de melodioso tiene poco... pero bueno, es un cuatro cilindros, ¡no esperemos milagros! Luego está la pobre visibilidad trasera que suelen tener los coches de motor central, y aquí, tampoco es una excepción y por último, claro, la caja de cambios. Su comportamiento es intachable, ¡pero una caja manual es casi vital en este tipo de coches donde prima la experiencia de conducción por encima de todo!

Hablemos de precios y equipamientos

El nuevo Alfa Romeo 4C, con sus cuatro metros de largo y una distancia entre ejes de 2,4 metros, se puede adquirir ya desde 53.990 euros (impuestos incluidos). Por ahora hay unos 17 pedidos y las primeras unidades empezarán a entregarse en los próximos meses. Si estás interesado en esta 'macchina' te diré que su producción solo destinará a Europa unos 1.000 ejemplares...

Sinceramente, aunque hay otros coches que ofrecen algo más por poco dinero más, como para mí es el caso del Porsche Cayman, por ejemplo, creo que esta nueva joyita de Alfa tiene la pinta y todas las cualidades, de convertirse ipso facto en un clásico. Súmale que circular con él por ciudad no es nada descabellado (pero ten en cuenta los resaltos, irás rozando en todos y cada uno de ellos), también va 'durete', pero no tanto como imaginas, para no balancear absolutamente nada en las curvas, y además su consumo combinado es de solo 6,8 l/100 km: más que razonable.

Se puede adquirir en seis colores: pastel (Negro), dos pastel extra (Blanco y Rojo Alfa), uno metalizado (Gris Basalto) y dos tricapa (Rojo Competizione y Blanco Madreperla). Y hablando de combinaciones y 'look' exterior; sé que esos faros de fibra de carbono tienen sus admiradores y sobre todo detractores... pero mejor que nos acostumbremos, ya que no habrá otras opciones de ópticas más allá que la de pintar su carcasa, al menos por ahora.

Lo que sí que puedes hacer es conseguir que el 4C sea aún más exclusivo con los ‘Pack Racing’ y ‘Pack Luxury’. El primero de ellos incluye llantas de aleación de 18 pulgadas, delante, y de 19, detrás, kit de suspensiones sport, volante deportivo, tubo de escape y neumáticos Racing. El segundo incorpora tapicería en piel y microfibra, faros delanteros Bi-Led y proyectores de los faros en fibra de carbono.

El precio base del Alfa Romeo 4C incluye: volante de cuero negro con levas, cuadro de instrumentación con pantalla TFT, asientos deportivos y molduras de aluminio en el salpicadero con inscripciones llevadas a cabo con la técnica del láser. Sin coste alguno, el cliente puede solicitar el equipo de audio con navegación, el sistema de climatización manual y los retrovisores con regulación eléctrica. Vaya, que se piden aparte... como en los buenos coches de track-days. Llegados a este punto es inevitable preguntarse; ¿habrá una copa monomarca más adelante?

Pero aquí no acaba el nivel de personalización, puesto que existe una exclusiva colección de accesorios realizados por Mopar, la división deportiva de los grupos Fiat y Chrysler. De entre todos ellos destacan las llantas de aleación de 17 y 18 a 19 pulgadas de cinco orificios negras, grises o diamantadas negras que pueden esconder pinzas de freno negras, rojas o amarillas. Además, el catálogo está formado por el spoiler trasero, las tapas de los retrovisores exteriores de carbono o cromadas, el salpicadero de carbono y la tapa del motor coloreada. Y la lista se completa con el sistema de escape Racing y el paquete 'Race', que incluye la barra estabilizadora trasera y muelles, amortiguadores y barra estabilizadora delantera de calibrado específico; todos ellos pueden combinarse con neumáticos 'Race', especialmente desarrollados por Pirelli.

Primer contacto del Alfa Romeo 4C (por Joachim Staat)

Veo al fondo el Alfa Romeo 4C en el trazado de Balocco, donde todos los Alfa Romeo legendarios aprendieron a correr. Justo en medio se ha levantado un pequeño escenario que da paso al circuito: todo para probar el nuevo Alfa 4C que, tras innumerables anuncios, por fin está listo para una prueba de conducción. ¿Conducción? De momento brama, chasquea, silba, para demostrarnos que está radiante. “Este coche enseña el ADN de Alfa Romeo”, me dice el jefe de ventas Harald Wester no sin orgullo. “Nuestra idea de diversión al volante. Por eso nuestro lema es: Just drive”.

Una diversión que suena así en el Alfa Romeo 4C: apenas cuatro metros de longitud, cuatro cilindros y cuatro kilos por CV de relación peso/potencia. Más o menos lo que promete un Porsche 911 Carrera S. Unos datos que no logran eclipsar el aspecto de este Alfa 4C: simplemente deslumbrante. Un morro corto con vibrantes pasos de rueda, entradas de aire como enormes grutas submarinas y unas trasera imponente que, por un lado recuerda al hermano mayor Alfa 8C, y por otro lado delata de dónde le viene el poderío: este Alfa Romeo lleva motor central.

Esto vuelve al italiano tan único como su atrevido estilo. A su chasis monocasco de carbono se ha atornillado un bastidor de aluminio. La carrocería es de plástico, las aletas de poliuretano. Sobre el papel, y así lo ha prometido Harald Wester, el Alfa Romeo 4C pesa 895 kilos. Esto no solo rompe moldes en cuanto a peso, sino que lo retrotrae tres décadas atrás. Los deportivos solo pesaban tan poco a principios de los '80. Por eso al pequeño Alfa Romeo 4C 2013 le bastan los 240 CV de su 1,8 litros turbo para alcanzar el 0 a 100 km/h en 4,5 segundos o llegar a los 258 km/h. ¡El pequeño quiere ser una auténtica máquina de pilotaje! No tiene servodirección, pero tampoco la reclama. ¡Lo que sí hace es gritar, y mucho! Las prestaciones son brutales y su comportamiento, aún más.

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