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Presumir de cochazo no siempre acaba bien...

Hay ocasiones en las que sí, pero presumir de cochazo no siempre acaba bien. La prueba nos llega desde Singapur donde un joven de 18 años pretendía poner verdes de envidia a quienes le veían acelerar con su Nissan GT-R, pero terminó empotrado contra un Toyota Corolla que circulaba tranquilamente.