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Cinco trucos para no romper el turbo de tu coche

Cinco trucos para no romper el turbo de tu coche

Aarón Pérez

12/09/2016 - 13:53

En una época de proliferación de los motores sobrealimentados, aquí tienes cinco trucos para no romper el turbo de tu coche y no caer en una costosa reparación. Estos simples consejos permitirán alargar la vida útil de este componente de tu motor, el cual se ha convertido en parte esencial de la nueva tendencia de fabricación, conocida como downsizing, donde se adopta el turbo en detrimento de una menor cilindrada.

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En una época de proliferación de los motores sobrealimentados, aquí tienes cinco trucos para no romper el turbo de tu coche de tu motor y no caer en una costosa reparación. Estos simples consejos permitirán alargar la vida útil de este componente de tu motor, el cual se ha convertido en parte esencial de la nueva tendencia de fabricación, conocida como downsizing, donde se adopta el turbo en detrimento de una menor cilindrada.

A fin de cuenta es una medida aplicada por la inmensa mayoría de fabricantes, la cual busca reducir los consumos y mantener a raya las emisiones para cumplir con las exigentes normativas anticontaminación tales como el Euro 6. Entonces, si de ahora en adelante no nos quedará más remedio que optar por motores turboalimentados, no viene mal conocer estos simples consejos que permitirán mantener al 100% el turbo de nuestro motor.

1. Dejar en ralentí unos segundos el motor

Si al arrancar, especialmente en frío, dejamos en ralentí unos segundos el motor, permitiremos que el turbo obtenga la lubricación que necesita, al igual que obtendrá un poco de temperatura de trabajo. Si no respetamos esto y emprendemos la marcha nada más arrancar, se provocarán daños por rozamiento en zonas como el eje de la turbina, algo que, a largo plazo, provocará que rompa y deberemos pasar por caja para reemplazarlo.

2. Arrancar sin pisar el acelerador

Es un hábito, por desgracia, demasiado extendido. Muchos son los conductores que creen que un motor, para arrancar, requiere del típico toque al acelerador, pero están equivocados, ya que la inyección electrónica de combustible se encarga de inyectar (valga la redundancia) el combustible necesario en los cilindros, por lo que no es necesario, algo aconsejable para los motores con carburación. Si arrancamos pisando el embrague, pero sin acelerar, ayudaremos a la lubricación de todos los componentes, incluido el turbo, y restaremos trabajo al motor de arranque.

3. Respetar al motor en frío

Debemos respetar los períodos de calentamiento del motor, ya que con ello obtenemos no solo una mejor lubricación de las piezas, sino que el aceite y el agua obtendrán la temperatura de trabajo recomendable para que cumplan a la perfección su función: lubricar y refrigerar. Al turbo le afecta igualmente el exceso de trabajo a con temperaturas bajas, por lo que los primeros minutos deberás conducir por debajo de 2.000 rpm para asegurar su integridad.

4. No abusar de las recuperaciones a bajas revoluciones

Abusar de recuperaciones a bajas revoluciones supondrá exponer a un estrés muy alto a diferentes componentes del motor, como la cámara de combustión y los cilindros, o la válvula EGR en los turbodiésel, pero es que los turbos tampoco están en su zona de confort, ya que no pueden alcanzar la presión de soplado que les hace funcionar de manera correcta.

5. Reposo del turbo antes de apagar el motor

Tras una conducción enérgica, un largo viaje o un exceso de ciudad, es recomendable dejar reposar el turbo unos minutos antes de apagar el motor. Esto se debe a que el aceite que se queda en su interior se carboniza al detenerse la lubricación y encontrarse la turbina a una temperatura muy alta. En los motores turbo de gasolina, es aún peor, ya que trabajan a mayor temperatura que los diésel.

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Aarón Pérez

Colaborador

Apasionado de los coches desde que tengo memoria. Colaborador en Auto Bild.

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