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Prueba Yamaha T-Max SX: el líder quiere mantenerse en la cumbre

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Alfredo Rueda

25/07/2017 - 12:23

La Yamaha T-Max ve atacado su reinado, pero en esta prueba verás como, si no fuera por su alto precio, lo tendría todo para continuar con el cetro…

La llegada, sobre todo, de la Kymco AK 550 ha puesto contra las cuerdas a la todopoderosa número uno entre los megascooters deportivos, la Yamaha T-Max. Pero en Japón están tranquilos, porque confían al máximo en la reciente renovación de su ya todo un mito, para hacer frente a las amenazas que puedan llegar de Taiwán, como es el caso, o de cualquier otra parte del mundo.
Hablando de mundo… ¿sabes cuántas T-Max se han vendido desde su lanzamiento hace ya la friolera de 16 años? Pues nada menos que 250.000 unidades. Y lo que es más curioso, casi el 50% de los que se compran este scooter, repiten…
Con este dato en la mano, está claro porque el T-Max es ya todo un mito… aunque su alto precio, continúe siendo un serio handicap para muchos que sueñan con llevarla a su garaje algún día.

¿Dinámica inalterada?
No, puede que mejorada. Sé que empezar esta prueba de esta Yamaha, por su dinámica es algo chocante… pero es su argumento principal de compra. El hueco bajo el asiento mejorado, los gadgets antirrobo que se incorporan o su diseño y su nueva pintura, lo veremos luego, ya que considero que es lo menos importante en esta máquina.
Lo dicho. Me subo. Lo primero que noto es un asiento algo más algo. Con mis 1,80 m llego al suelo casi de puntillas y echándome hacia adelante más de lo que me gusta. La culpa es de un asiento rediseñado y ahora más ancho en la punta. Eeeeeerror, como diría el famoso buscador de internet… ya que este scooter, a pesar de toda su deportividad, es de uso mayoritariamente urbano o interurbano y en este entorno, los pies van a buscar el suelo en no pocas ocasiones… punto a rectificar…
El semáforo cambia a verde y, como por arte de magia, mi muñeca derecha se enrosca todo lo que puede hacia arriba, con el puño del acelerador cogido. La aceleración brutal y contundente que siento en todo el cuerpo, me devuelve la sonrisa que había perdido en parado. Y eso que estoy en el ’T Mode’, el modo de conducción más suave de los dos disponibles y que reduce la potencia en torno a unos 8 CV (de su total de 45), lo que nos vendrá bien en situaciones de baja adherencia, como cuando llueve. Pero mira tú por donde… el sol brilla más que Lady GaGa en los Grammy y claro, pulso el botón y paso el ’S Mode’… en el siguiente semáforo, la muñeca ya no me da más de sí, y mi sonrisa bajo el casco… tampoco. ¿Había dicho contundencia? Ahora sí que, literalmente, cabalgo en ella. Su aceleración te permitirá dejar atrás a todo bicho viviente. Bueno, a no ser que tengas al lado un Ferrari o similar. Entonces córtate un poco y asume que eres muy pobre al lado de tu vecino de semáforo…
Volviendo a hablar en serio, su agilidad es digna de estudio. Porque además, cuando aparecen las curvas, significa que entras en su coto de caza. No te digo que vayas a superar a una buena R6, pero la parte ciclo de este scooter te hará creer que vas en una moto deportiva… Estabilidad y agilidad se dan la mano para llevarte de curva en curva como movido por el viento, con una geometría de su chasis evolucionada hasta la perfección… y más allá. Su ángulo de inclinación antes de que empiecen a rozar cosas, es realmente elevado y no muy fácil de alcanzar en carreteras convencionales. Tendrás que meterte en algún circuito, en cursillos o en tandas, para explorar de verdad su límite tan lejano.
Otro componente que anuncia su carácter deportivo es la horquilla invertida, pero donde más se ha trabajado en esta versión es en el amortiguador trasero horizontal completamente nuevo y de funcionamiento muy progresivo y agradable, inspirado en el que se monta en las Yamaha R1 y Yamaha R6. Su funcionamiento se adapta perfectamente a las condiciones del asfalto, aunque se vuelva de lo más irregular.
En este conjunto tan equilibrado, solo falta una frenada con el mordiente y el tacto de una deportiva. También lo tiene. Y es que sus pinzas de anclaje radial poseen una potencia de frenado heredada de la R1, de donde procede su arquitectura.

Y, además, es chula
Para chula, chula… mi T-Max. La mires por donde la mires, la suavización de sus líneas le ha sentado bien. Los más puristas preferirán los agresivos ángulos de sus predecesoras, pero en esta versión SX, su carrocería pintada en gris mate, en combinación con negro y azul de las llantas, hará girar muchas cabezas. Sin cascos también.
Lo que no me ha gustado tanto es que el sonido, lo noto más apaciguado, pero… ¿quién quería paz? A este scooter le va un sonido todavía más metálico y deportivo… Ojo, no el ‘ruido’, que con esta moto más de uno se ‘amarrara’ que da gusto y no da tregua al sueño del vecindario. 
Pero lo compensa con creces, incorporando ahora control de tracción, los dos modos que te he comentado para el motor, así como un equipamiento muy completo que comienza con varios y novedosos sistemas antirrobo, que esta moto… es muy buscada por los amigos de lo ajeno… Para empezar, pero no lo mejor, cuenta con un bloqueo del caballete central que se realiza desde un interruptor en el manillar. Lo verdaderamente interesante es la App ‘My TMax Connect’, que tiene varias utilidades, pero una que te va a dejar con la boca abierta y que quisieras tener en el hierraco viejuno (lo sé) que ahora descansa en tu garaje: ¡¡¡Geolocalización por GPS!!! ¡¡¡AAAAAAleluya!!!! Si hay algún movimiento anómalo, te mandará al teléfono una alerta. Y entonces puede entrar en acción el superhéroe que seguro llevas dentro y activar la bocina y los intermitentes para disuadir a los malos malotes o, porqué no, tirar la casa por la ventana y cortar el encendido directamente… que se fastidien y se den una buena ‘chufa’… Además, si se la quieres dar tú en directo, sabrás dónde está tu TMax en todo momento.
Vaaaaale, ya te he oído antes… ¿qué cuantos cascos caben bajo el asiento? Pues tengo una noticia buena y otra mala. La buena: ha aumentado el espacio. La mala: no lo suficiente para meter dos cascos integrales. Sí caben dos tipo jet, o uno integral y la fiambrera para comer en el trabajo.
Que, con lo que cuesta este Yamaha T-Max SX, 13.199 euros y que, como te decía al principio es su principal punto débil, vas a tener que comer ‘sandwiches’ una buena temporada… Pero como reza el dicho… sarna con gusto… Y de esto último, vas a tener grandes dosis.

Datos técnicos de Yamaha T-Max SX

  • Bicilíndrico, 4 tiempos
  • ND
  • 530 cc
  • 53 Nm a 5.250 rpm
  • 45 CV a 6.750 rpm
  • Variador contínuo
  • Delantera: Horquillas telescópicas Trasera: Brazo oscilante
  • Delante: Doble disco hidráulico de 267 mm Detrás: Disco hidráulico único de 282 mm
  • 2.200/765/1.420 mm
  • 213 kg
  • 800
  • 120 70 15 / 160 60 15
  • 15 litros
  • ND
  • ND
  • A2
  • 13.199 euros
  • Sin plomo 95

Conclusión

Lo mejor

Dinámica intachable, equipamiento muy completo, estética moderna

Lo peor

Precio elevado, asiento demasiado alto, un único color para elegir

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Alfredo Rueda

Periodista apasionado de todo lo que tenga motor: Coches, motos y ahora, también, cacharritos con alas...

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