¿Por qué el ESC es casi tan importante como el cinturón?

¿Por qué el ESC es casi tan importante como el cinturón?

03/04/2017 - 00:04

Dicen los expertos que el ESC es el segundo invento que más muertes evita en carretera, por detrás del cinturón de seguridad. Para explicar por qué, hemos recurrido a una interesante infografía que ha elaborado Continental. A través de los datos y dibujos vamos a descubrir cómo actúa un sistema que ha reducido en un 80% las víctimas mortales en carretera.

El Control Electrónico de Estabilidad (ESC) es la tecnología de seguridad integrada en los automóviles que más muertes evita anualmente en los accidentes de carretera, después del cinturón de seguridad.

A lo largo de cualquier trayecto, ya sea largo o corto, un conductor puede llegar a perder el control del vehículo por multitud de causas (una curva mal trazada, un coche que cambia de carril sin respetar la distancia de seguridad, un peatón que cruza por donde no debería...) y acabar sufriendo un accidente. De hecho, se calcula que casi la mitad de los accidente mortales en carretera son resultado de pérdidas de control del vehículo, seguidas de una colisión. 

Para ayudarnos en esas situaciones de peligro, nace el Control Electrónico de Estabilidad, conocido por las siglas ESC o ESP.

¿Para qué sirve el ESC?

La labor principal del Control Electrónico de Estabilidad (ESC) es evitar las pérdidas del control del vehículo.

Desde 2014 es obligatorio en todos los vehículos que se lancen en el mercado europeo y esto ha hecho que, a día de hoy, el 80% de los coches que circulan por las carreteras cuenten con este sistema.

Cómo funciona el Control de Estabilidad

La clave del funcionamiento del ESP está en que vigila constantemente el comportamiento del vehículo. Cuenta para ello con tres tipos de sensores:

- Sensor de ángulo de dirección que, desde la columna de la Dirección, informa sobre el movimiento del volante.

- Sensores de velocidad de giro (también utilizados para el funcionamiento del ABS). Situados en las ruedas, informan sobre posibles bloqueos de las mismas.

- Sensor de ángulo de giro y aceleración transversal, que permite conocer el comportamiento real del vehículo.

En el caso del ESC que ha desarrollado Continental, además del sensor de ángulo de dirección y el de giro, el sistema cuenta con un panel de sensores que recogen toda la información y la envían a la unidad ESC que, a su vez, es la encargada de transmitir las órdenes a los elementos mecánicos apropiados en cada momento.

Otro elemento fundamental es el servofreno. También conocido como BAS, es el encargado de acortar la distancia de frenado trabajando en combinación con el ESP y el ABS. Lo que hace es medir la velocidad con la que soltamos el acelerador y la presión con la que seguidamente pisamos el freno para calcular si nos encontramos ante una situación de emergencia. Siendo así, el dispositivo aumenta el frenado para reducir la distancia en caso de que la capacidad de reacción del conductor sea insuficiente.

En marcha, el ESP de Continental comprueba el comportamiento del coche hasta 150 veces por segundo.

Si detecta que el vehículo se mueve en una dirección diferente a la deseada -es decir, subvira (gira menos de lo que le indica el volante) o sobrevira (gira más de lo señalado por el volante)- el ordenador reacciona de inmediato y actúa independientemente del conductor. Sin ESC, un coche que subvira en una curva, por ejemplo, se saldría de morro en ella; o si sobrevira, giraría sobre sí mismo llegando a atravesarse en el carril e incluso a mirar hacia atrás.

Para evitar la salida de vía, el ESC actúa sobre los frenos, decelerando de forma independiente cada rueda con el objetivo de mantener la estabilidad de coche (evitando posibles vuelcos). Si fuera necesario, también puede actuar sobre el motor para reducir la potencia del mismo.

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