19/11/2014 - 13:25

¿Quieres saber cómo afrontar tú y tu coche el crudo invierno? En AUTO BILD te enseñamos desde transitar por firmes deslizantes hasta enfrentarte al más que habitual problema de una batería que decide que no funciona.

Miras por la ventana y el peor de tus presentimientos se convierte en cruda realidad: llueve. A la incesante caída de agua le acompaña una temperatura de 2ºC (y bajando). Dos factores que juntos se traducen en atascos interminables, carreteras cortadas, posibilidades de sufrir un accidente multiplicadas… No te preocupes, porque si se toman las precauciones necesarias, ni tu coche, ni tu seguridad tienen por qué verse afectadas por el frío. La respuesta la tendrás después de leer estos consejos de conducción en invierno:

1. Prepara tu viaje

Lo primero es preparar tu coche para que pase el invierno sin resfriarse. Esto se traduce en que has de realizar una correcta puesta a punto del coche. Si prefieres llevarlo a un taller, mira nuestros consejos para escoger un buen taller de vehículos. Además, asegúrate de que llevas contigo todos los objetos necesarios: junto a lo obligatorio (el chaleco, triángulos, un juego de luces de repuesto y una rueda de emergencia), conviene que lleves una linterna, la batería del teléfono móvil cargada por completo, agua, ropa de abrigo, guantes, una manta, un kit de primeros auxilios y el depósito lleno.

2. Prudencia durante el trayecto

Una vez en carretera, y aunque suene a tópico, recuerda que lo importante es llegar. Reduce la velocidad y pon en práctica nuestros consejos en este vídeo para conducir en una superficie deslizante.
 Además, conviene que tengas en cuenta otros consejos que lanzan desde clubes de automovilistas como el RACE o el RACC ante la conducción en invierno sobre superficies deslizantes: - Evita el cambio de carriles y los adelantamientos si no son imprescindibles. - Sigue el trazo de las roderas de otros vehículos para reconocer con mayor facilidad el recorrido de la carretera y las maniobras que han realizado otros coches (como, por ejemplo, el trazado de una curva, o para detectar obstáculos en la carretera como piedras). - No frenes, ni des volantazos bruscos para controlar el coche, ya que es lo que puede volverlo indomable. Lo mejor es conducir de forma suave y anticiparte para tener tiempo de reacción. - Si la carretera está helada, aumenta la distancia de seguridad. - En carreteras heladas o cuesta abajo reduce a una marcha menor antes de lo habitual; así podrás reducir de velocidad sin brusquedades.

3. La importancia de ver y ser visto

Uno de los mayores problemas de esta época del año es la visibilidad. En invierno hay menos horas de luz, a lo que se suman fenómenos como la lluvia, la niebla... Por ello, conviene que tengas en cuenta los siguientes consejos: Antes de arrancar, limpia tu coche de posibles restos nieve, hielo o barro pegados en techo, cristales... Además, límpialo en el túnel de lavado regularmente. Limpia los faros; la suciedad no deja pasar la luz. Y no te olvides de los traseros o de los mosquitos y otros insectos. Cambia las lámparas de los faros. Aunque se funda sólo una, sustituye las dos. Ten en cuenta que trabajan de forma simétrica. Deshiela el parabrisas antes de arrancar. Si es necesario, acciona la luneta térmica. Recuerda que con lluvia intensa o nevada, es obligatorio el uso de las luces antiniebla.

4. Puesta a punto del coche

Anticongelante: Es vital para la protección de circuito de refrigeración. Lo mejor es que utilices el que tenga el rango UNE más alto, y que lo cambies cada dos años o cada 40.000 kilómetros. Neumáticos: Revisa el mantenimiento de los neumáticos, la presión y el dibujo de tus gomas (en invierno no debería ser inferior a 3 mm). Y si, a pesar de sus ventajas, no montas neumáticos de invierno, no te olvides de llevar unas cadenas en el maletero. Atención con los neumáticos gastados, evita sustos. Batería: Comprueba que su nivel de carga es el adecuado antes de salir. Revisa los bornes; una vez limpios, y para evitar que se forme sulfato sobre ellos, úntalos con grasa especial. Botiquín: Nunca se sabe en qué situación te puedes llegar a encontrar. Por ello, lleva un kit de primeros auxilios con gasas, alcohol, algodón, esparadrapo... Además de agua, una manta y el móvil siempre cargado. Lleva las pinzas: Imprescindibles todo el año, pero con más motivo en invierno. Y es que el frío descarga las baterías; su temperatura óptima de funcionamiento es de 25º C. Los limpiaparabrisas: Cámbialos si hacen ruido al funcionar o dejan surcos. No olvides rellenar el depósito del limpiaparabrisas con detergente. Puedes añadirle un poco de anticongelante rebajado. Accesorios de emergencia: ¿Valen las cadenas que tienes para tus neumáticos? ¿El extintor ha caducado? ¿Recuerdas si la linterna lleva pilas? No te olvides de revisar el estado de los accesorios de emergencia. Los aislamientos del coche: Existen productos que mejoran la estanqueidad de las gomas que aíslan las puertas y el maletero. Si el paso del tiempo ha hecho ya mella en ellas, cámbialas. El aceite: Si es el momento de cambiar el aceite de tu coche, y vives en una zona fría, lo mejor es que optes por uno de viscosidad baja (5W-40). Así mejorarás la resistencia del motor. Cables y bujías del coche: Al menos en invierno deberías revisar a fondo toda la mecánica de tu coche. Levanta el capó y busca posibles cables pelados y comprueba el estado de las bujías. Amortiguadores: Si quieres dejar tu coche a punto, no puedes pasar por alto revisar sus amortiguadores. Para saber cuándo hay que cambiarlos, pon tu peso sobre el capó; si tarda en recobrar la posición, es el momento. Calefacción: Imagina que la falla en mitad de la montaña... Revísala. Comprueba también el aire acondicionado, las lunetas térmicas, el alternador y la correa del circuito eléctrico.

5. Conducción sobre firme deslizante

Si el coche se 'va de morro' debes: - Prevenir: entra en la curva a una velocidad moderada y suelta gas para no deslizar
 - No girar demasiado el volante para que las ruedas no soporten demasiada fuerza centrífuga - Corregir: si notas que el coche se va ‘de atrás’, mantén la calma: actúa con rapidez, pero sin brusquedad. - 'Contravolantear’: gira el volante hacia el lado contrario hasta que notes que el coche se coloca bien - Esperar: no te preocupes si el coche se cruza un poco, si así evita un ‘latigazo’ hacia el lado contrario
 - No acelerar ni frenar. Lo que sí debes hacer es pisar el embrague a fondo para descargar peso de delante
. En caso de que patine la parte trasera: - Prevenir: el tren delantero no obedece a la dirección. Para prevenir, modera la velocidad. - Lo mejor es tomar la curva lentamente y lo más abierto posible: las ruedas tardarán más en patina. - No corrijas: si, a pesar de todo, el coche ‘se va de morro’, no forcejees: empeorarías la situación. - Si sueltas el volante o cierras más el giro, te saldrás de la vía. La consigna es mantener la posición. - Espera: según vaya yendo más lento, las ruedas recuperarán el agarre al asfalto. - No pises ningún pedal. Cuando todo haya terminado, puedes pisar el acelerador poco a poco. En el caso de circular sobre nieve o hielo, lo principal es evitar las reacciones bruscas y usar marchas largas. Cuesta arriba y en llano, usa una marcha más larga de lo habitual y deja distancia con el coche que te precede. Además, evita adelantamientos. Cuesta abajo, retén el coche con marchas cortas, usa el embrague suavemente y pisa el freno lo menos posible.

Más de Espacio Toyota