Comparativa

Mercedes Clase C, ¿puede con todos?

Versiones comparadas:

David López

02/06/2011 - 09:34

La renovada Clase C acaba de aterrizar en el mercado. Mercedes le ha pegado un repaso de arriba a abajo a su modelo estrella para defender su posición en el segmento de las berlinas. En esta comparativa se enfrenta a sus cuatro rivales más importantes

Mercedes sigue apostando fuerte por su gran estrella de la gama media. La nueva Clase C (primeras impresiones de la Clase C) es ahora más dinámica, segura y ahorradora, por eso queremos saber cómo se las apaña al enfrentarse contra sus más duros rivales del segmento de las berlinas medias.

Mercedes C 250 CDI ¿Todo nuevo? Bueno, la verdad es que el Mercedes es un viejo conocido, incluidos sus magníficos asientos, el escaso espacio para las piernas en las plazas traseras y su elevado precio. Pero si le echas un vistazo al puesto de conducción, no hay lugar a dudas de que estás en el moderno: ahora hay más indicadores y un montón de sistemas de asistencia. En los semáforos, el motor se apaga automáticamente y el sistema Start-Stop ahorra un montón de combustible, sobre todo en ciudad. Su sonido sigue siendo el de siempre: el 250 hace el mismo ruido de toda la vida y las vibraciones en punto muerto llegan hasta la palanca de cambios y los pedales. Este propulsor es como un toro a punto de embestir: con el par motor más alto de la comparativa está listo para que alguien lo desate como un trueno en cualquier momento. Con 500 Nm, el motor CDI demuestra todo su poderío a partir de las 1.600 vueltas, gira uniformemente y, si quieres, la aguja del velocímetro va más rápido que el propio cuentarrevoluciones... Y todo esto con un espectacular consumo de tan solo 5,8 litros durante el ciclo de pruebas. Es el más potente y el más ahorrador.

BMW 325d Aquello de: "¿Te gusta conducir?" está ya bastante visto. Pero es que al 325d le viene como anillo al dedo, porque es pura diversión. El seis cilindros que lleva bajo el capó gira espléndidamente y destila enormes dosis de potencia, mientras el cambio automático de seis velocidades acierta cada vez que tiene que insertar una marcha. Te lo digo de otra manera: cuando pisas el acelerador, esta máquina va directa al grano. De su comportamiento te voy a hablar igual de bien. Lo que tú le pides con el volante, el Serie 3 te lo ofrece al instante. Es decir, este BMW traza las curvas exactamente como se espera de un coche de esta marca. No hay ni rastro de la típica distribución de pesos cabezona que aqueja a la mayoría de los diésel. Me encanta que los asientos sean tan cómodos para trayectos largos, a pesar de que su agarre lateral se mantenga. Entonces, ¿no tiene fallos este Serie 3? Pues sí, la verdad es que el equipamiento del 325d resulta un tanto escaso, las plazas traseras no son cómodas ni amplias... y si me pongo en plan exigente, me atrevería a decir que sus frenos no tienen garra suficiente para hacer frente al comportamiento deportivo del que hace gala.

Peugeot 508 HDI Oh, là, là! Menuda sorpresa la de este nuevo Peugeot (vídeo del Peugeot 508). Su motor HDi con doble turbo es muy enérgico, refinado y no consume demasiado. Eso sí, es una pena que el cambio de marchas automático de seis velocidades no convenza igual que este cuatro cilindros. Reacciona con cierta lentitud al arrancar y parece moverse por puro azar. El chasis tampoco lo hace demasiado bien: su tarado es muy firme y hace que el coche mantenga la trayectoria sin problemas, incluso con cierta deportividad, pero con una dosis de confort menor de la esperada. El 508 sabe quitarse de encima los baches pequeños, pero cuando la cosa se pone seria la suspensión no está a la altura. A cambio de esas incomodidades, el 508 ofrece un equipamiento excepcional: control de velocidad, asientos eléctricos... ¡y todo de serie! En lo que a seguridad se refiere, el Peugeot pone el listón bien alto. Directamente de fábrica y sin coste adicional, los franceses ofrecen faros bi-xenón con función de curva y un Head Up Display que proyecta información valiosa justo a la altura donde el conductor pone la vista cuando va a los mandos. En cuestiones de relación calidad-precio, el Peugeot le da una auténtica paliza a sus rivales y, precisamente por ello, su puesto en el podio es bien merecido.

Citroën C5 HDI Hidractiva 3: así llaman en Citroën a su avanzada y confortable suspensión, que consigue que conducir se convierta en toda una experiencia de placer. Este gigante supera todos los obstáculos del camino sin que le tiemble el pulso. Eso sí, no se lleva nada bien con las irregularidades del asfalto que sobresalen un poco: sus llantas de 18 pulgadas y el perfil de sus neumáticos hacen que el paso por estas superficies sea un poco violento. No pasa nada, se lo perdono, porque su habitabilidad y su generoso equipamiento son casi imbatibles. El motor tampoco está nada mal: va tan bien como el del Peugeot (es el mismo), consume menos que el de BMW, pero empuja de forma más que correcta y sin vibraciones. La transmisión, sin embargo, no es tan buena: el cambio automático de seis velocidades se duerme en los semáforos, reduce de marcha con cierta apatía y deja que el coche acelere con una relación demasiado alta. Se trata, en definitiva, de una transmisión bastante indecisa. Un poco más de finura no le vendría nada mal, ya que el C5 es sumamente silencioso y neutral. El confort es la gran baza del francés.

Volvo S60 D5 Hablemos del motor del sueco (vídeo del Volvo V60). Te cuento, ya de entrada, que sus cifras de recuperación están a la altura de sus rivales... algo que no resulta tan extraño si tienes en cuenta que su par motor es de 420 Nm. Sin embargo, cuando se trata de acelerar en parado, el diésel de 205 CV no es capaz de moverse con la soltura que lo hacen el BMW o el Mercedes. La tracción delantera del Volvo se las ve y se las desea para transmitir la potencia al suelo... algo que en curvas cerradas se hace más patente. Sin embargo, la dirección consigue arrancarme una sonrisa por su rapidísima respuesta y su precisión. Aunque parezca mentira, este grandullón entra en las curvas de forma muy certera. Además, su suspensión es más bien dura, pero también es incapaz de absorber con eficacia algunos baches, por lo que no llega a ser perfecta. Este S60, rompiendo la tradición de la marca, tiene ciertas aspiraciones deportivas, cosa que le da un punto atractivo. Pero los frenos pierden eficacia cuando se conduce de forma exigente, así que no se puede decir que haya hecho todos sus deberes. Al sueco habría que darle unos retoques y solo se puede conformar con quedar en la quinta plaza.

Conclusión

A pesar de algunos puntos flacos, como las estrechas plazas traseras, el nuevo Clase C es el dueño de esta comparativa. Su motor, potente y ahorrador (gracias, entre otras cosas, a su inteligente sistema 'Start-Stop') contribuye a esta victoria. El BMW le va a la zaga, pero su escaso equipamiento hace que la balanza no caiga de su lado. Toda una sorpresa ha sido ver cómo a los dos alemanes les cuesta quitarse de encima al Peugeot. El 508 no solo está bien equipado, sino que se conduce con agilidad. ¿Citroën? Un tipo para gente que se toma la vida con calma. ¿Volvo? Es una pena que su falta de carácter y su escaso maletero le impidan situarse algo más arriba en el ránking de esta prueba.

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David López

Director Online

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