Comparativa

Ford Focus contra Volkswagen Golf: duelo de ahorradores

Versiones comparadas:

David López

28/04/2011 - 16:00

Ford Focus contra Volkswagen Golf... El culebrón de esta eterna rivalidad entre compactos estrena un nuevo capítulo. En esta ocasión, enfrentamos a las dos versiones diésel más eficientes de cada una de las gamas, ambas con un motor de 1,6 litros de cilindrada. ¿Ganará este duelo el que menos consuma? Veremos...

El primer cara a cara del nuevo Ford Focus es con el motor TDCi de 115 CV. ¿El rival? Otro sabio a la hora de contener el gasto: el Volkswagen Golf BlueMotion. Sobre el papel, el de Wolfsburgo tiene todas las de ganar con un consumo de solo 3,8 litros. Pero debes tener algo más para vencer, y ahí es donde el nuevo Ford Focus, más moderno, encuentra su oportunidad. ¿Sabrá aprovecharla? Es lo que quiero descubrir... Como es el último en llegar al mercado, me subo en él sin pensarlo.

A las primeras de cambio, ya noto algunas diferencias. Para empezar, el salpicadero y los relojes ofrecen un diseño más atractivo y original. No hay ni gota de la sobriedad de VW. Colores, formas, materiales... Además, por solo 125 euros más de lo que cuesta el Golf, en el Focus tienes el completo acabado Titanium, con lo que ello implica: más equipamiento y opciones muy interesantes. Me explico. A golpe de cartera puedes engalanarlo con tecnologías más propias de segmentos superiores. ¿Ejemplos?

Apunta: sistema de alerta contra la fatiga, avisador de cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales verticales (las de velocidad máxima y de adelantamiento), conexión automática de luces de carretera, sistema anticolisión en ciudad para velocidades de menos de 30 km/h... Todos estos elementos están incluidos en un paquete que cuesta 1.150 euros. Y me dejo en el tintero otros interesantes sistemas como el asistente de parking automático, el programador de velocidad activo o el acceso y el arranque sin llave...

Me paso a las plazas traseras del Ford Focus y me encuentro con bastante espacio para las piernas. Más que en un VW Golf más ancho y con mayor altura para la cabeza, pero lastrado por un túnel central muy voluminoso e incómodo. Eso sí, cuenta con salidas de aire para los pasajeros posteriores, un detalle que no ofrece el Ford Focus y que me parece una importante ausencia. En el maletero, el Ford vuelve a llevar la voz cantante con 363 litros (300 en el Golf), aunque la altura de carga es mayor y tiene más centímetros desde el plano hasta la bandeja. Hora de ponerme en marcha.

Arranco el Focus pulsando un botón y despierta un 1.6 de 115 CV que se asocia a un cambio manual de seis relaciones. El VW Golf BlueMotion recurre a la misma cilindrada, pero con una transmisión de cinco relaciones. Los dos bloques suenan poco y son suaves, aunque los 10 CV extra del Ford Focus parecen estar mejor inspirados al pisar el acelerador a fondo. Eso sí, ninguno es un tiro. En consumo sí que parten la pana. Si el Golf BlueMotion logra un gasto real de 5,0 litros, el Focus es de 5,6 lo que también es una cifra contenida (ambos cuentan con sistema Start-Stop de serie y asistente de cambio de marcha). Al volante, las sensaciones son parecidas. Ambos ofrecen mucho confort de marcha y, si acaso, el VW me parece un poco mejor a la hora de circular por carreteras en mal estado; en el resto de vías, la igualdad es la tónica dominante.

Donde sí hay más distancia es en la dirección, mucho más directa en el Focus y con un tramo inicial bastante sensible, lo que te requiere cierta adaptación. ¿Precios? El Golf BlueMotion cuesta 21.575 euros, mientras que el Focus con acabado Titanium sale por 21.700. La diferencia es mínima y el del óvalo cuenta con más equipamiento, lo que al final acaba por poner la puntilla al VW Golf BlueMotion.

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David López

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