Comparativa

Duelo familiar: Renault Mégane vs Opel Astra y Peugeot 308

Versiones comparadas:

Luis Meyer

06/11/2016 - 08:00

¿Estás harto de tanto SUV? ¿Necesitas espacio y practicidad pero no quieres renunciar a las bondades de una berlina compacta? En este duelo familiar del nuevo Renault Mégane vs Opel Astra y Peugeot 308, probamos estos compactos en sus versiones alargadas y demostramos que un coche puede tenerlo todo: espacio, equipamiento, buen comportamiento y precios accesibles.

Se acabó decir que un familiar es aburrido La llegada del nuevo Renault Mégane Sport Tourer viene a confirmar que en este segmento los coches también pueden ser bonitos e incluso divertidos de conducir. Lo enfrentamos a sus dos rivales más duros. Duelo familiar: Renault Mégane vs Opel Astra y Peugeot 308.

Empecemos por la zaga del francés: su diseño transmite más deportividad que muchos SUV y turismos con pretensiones. Una impresión que continua por su lateral de líneas fluidas y musculadas, y culmina en un morro imponente. Nos quitamos el sombrero ante el trabajo que han hecho los diseñadores de Renault con este coche.Pero no es la única opción de familiar compacto capaz de cautivar. El Opel Astra Sports Tourer (sí, los dos se llaman casi igual, solo los diferencia una "s") y el Peugeot 308 SW también entran por los ojos desde el primer momento, especialmente este último, que opta por la elegancia. 

Mégane Sport Tourer en acción:

Pero veamos qué ofrecen aparte de una cara bonita. Hemos elegido las siguientes variantes diésel: Astra Sports Tourer 1.6 CDTI, 308 SW BlueHDi 150 y Mégane Sport Tourer dCi 130, con 136, 150 y 130 CV, respectivamente. Con 4,70 metros de largo, el Astra es tan largo como un BMW Serie 5 de hace no mucho. El Peugeot mide 4,59, y nos sorprende que, aun siendo el más corto, sea el que ofrece más espacio para equipaje. Su maletero es una boca interminable que cubica 610 litros; solo el Skoda Octavia lo supera en esta categoría (aunque el checo está medio segmento por encima). Hemos plegado los asientos traseros, y hemos podido meter hasta 27 cajas de botellas de agua en sus 1.660 litros de capacidad. En el Astra entran dos cajas menos. Y es que en Peugeot saben mucho de fabricar familiares, ya desde los tiempos del antiguo 504. El Mégane sale peor parado: cubica entre 521 y 1.504 litros, lo que, ojo, no es una mala cifra.

Pero, claro, sin el carácter rústico de aquel modelo. Y es que el segmento compacto cada vez es más refinado: en los tres casos se pliega la segunda fila de asientos por medio de una botón en el maletero. En el Astra, si pagas extra, podrás abrir el portón también por medio de un botón, porque es eléctrico. Y su respaldo trasero se abate en tres partes. En el Renault, incluso el respaldo del copiloto se abate para ofrecer más espacio aún. 

Pero volvamos a las filas traseras: las del Peugeot tienen un respaldo demasiado vertical, y en el Astra te ves obligado a meter los pies bajo el asiento delantero, aun cuando es el modelo que más espacio ofrece detrás. 

El Opel puntúa por su generosidad cuando hablamos de asistentes. Pero los franceses parecen más avanzados, porque te reciben enormes pantallas y la casi ausencia de botones. Esto no significa que sea necesariamente mejor, ojo. Tener que controlarlo casi todo por medio de menús y submenús se puede hacer pesado para los menos tecnólogos, y requiere un periodo de adaptación.

En cuanto a las mecánicas, aquí Renault y Opel enfrentan sus motores sometidos a dieta (1,6 litros) contra la generosa cilindrada del Peugeot (2,0). Este último tiene un funcionamiento más silencioso y refinado, aunque su ventaja en potencia no se nota tanto en las prestaciones: es el que antes acelera de 0 a 100 km/h (9,2 segundos), pero solo le saca a una décima al alemán. Hay que matizar, eso sí, que el Peugeot es el único de este trío que montaba la caja automática de seis velocidades. El Mégane tiene que conformarse con mirar el portón de sus rivales: acelera en 10 segundos. 

El 308 tendría un rodar notablemente confortable, de no ser por sus ruedas de 18 pulgadas que, aunque le sientan de maravilla, sobre asfalto en mal estado le confieren una respuesta algo seca. El Astra tiene un comportamiento equilibrado, pero los baches se notan más de lo deseado incluso montando los excepcionales asientos AGR opcionales que, eso sí, han disminuido un poco el grosor de su mullido respecto a modelos pretéritos. Eso sí: a tope de carga, las suspensiones del Astra son las que ofrecen más margen a la hora de filtrar. 

En el Mégane prima la suavidad... Siempre que el coche no vaya cargado. En este caso, las suspensiones golpetean perceptiblemente y empañan el comportamiento general. A su favor hay que mencionar la eficacia se su ESP, que es el más despierto, y la potencia de sus frenos: en frío, es el que antes se detiene desde los 100 km/h (35,3 metros). En consumo, según lo que hemos medido en nuestro test de prueba, queda en segundo lugar: 5,4 litros de media frente a los 5,2 del Astra y los 6,3 del Peugeot, el más tragón de los tres pero, claro, también el más potente.

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