Comparativa

Comparativa McLaren 650 S vs Nissan GT-R: duelo de titanes

Versiones comparadas:

David López

11/09/2014 - 13:59

Dos deportivos muy distintos se miden en esta comparativa. Uno es preciso, refinado y de pura raza. El otro resulta macizo, tosco y brutal. Los hemos enfrentado para comprobar si es mejor la clase del McLaren 650S o el carácter salvaje del Nissan GT-R.

El McLaren 650S es un coche hipersensible. Si los valores obtenidos no están al 100%, ya sea por la presión de las ruedas o por el regulador de la dinámica de conducción, no podrá lograr los mejores tiempos por vuelta anunciados. El deportivo británico requiere una puesta a punto muy especializada, que debe emplearse con sabiduría para que lo entregue todo sobre el circuito. El caso del Nissan es muy diferente. Espera a su rival con su característico rugido, es como si estuviera enfadado. ¿Ajustar la presión de las ruedas a la temperatura del asfalto? "Bah", él no necesita eso. Incluso ha viajado sobre sus propios medios hasta esta parte del sur de Francia, y no en un remolque como el McLaren. Aparte de tener combustible en el depósito, no requiere de ninguna otra atención para retar al crono en circuito.

Comparémoslos sobre el papel. 650 CV y 1.442 kilos son las principales cartas del deportivo británico. El japonés rinde 100 CV menos y lo supera en 340 kilos, pero ya ha demostrado en el pasado que es capaz de poner en aprietos a deportivos de relumbrón. ¿Porsche 911 Turbo? Logró mantener el tipo a base de sufrimiento. ¿Audi R8? De un zarpazo, el japo lo dejó detrás y el chico de Ingolstadt tuvo que irse llorando a casa.

El GT-R salta a la pista seguro de sí mismo. Dos turbos presionan en un bloque V6 de 3,8 litros que rinde 632 Nm de par. A través de un cambio de doble embrague, montado por delante del eje trasero, arroja casi toda la fuerza a las ruedas posteriores, y el resto va al eje anterior. Rueda aplomado en todo momento y con sus neumáticos semislicks de máximo agarre burla una y otra vez a la fuerza centrífuga. Así equipado, domina el circuito con sorprendente facilidad. En el modelo de 2014 sorprende aún más que, a pesar de un reparto de pesos que deja una sección delantera demasiado ligera, en ningún momento pierde la trayectoria. Su impresionante fuerza se distribuye de forma fulminante a través de las marchas de su cambio de doble embrague, sin apenas tiempo de espera entre inserciones. A pesar de una sonoridad un tanto molesta –este Godzilla aúlla y se queja todo el rato como si a cada momento fuera a colapsar el crono– se detiene en 1:33,95 segundos. Un valor top, que sin embargo el McLaren es capaz de superar con suma elegancia. Al británico también le gusta jugar fuerte en circuito. Con la fuerza de su 3,8 litros V8 sobrealimentado es capaz de ser aún más rápido que el japonés. Su cambio de siete relaciones y doble embrague consigue mantener las revoluciones en el rango perfecto en cada momento (el Nissan tiene seis marchas). En resumen: en este cara a cara cobra gran importancia la potencia máxima.

El McLaren es todo 
tecnología punta

El 650S es más rápido en recta y permite frenar más tarde al entrar en las curvas. Está claro que su elaborado chasis se deja notar en las zonas más complicadas del trazado. Pero este coche inglés es un cúmulo de dispositivos. Por ejemplo, un sistema de retención aerodinámico (el alerón se puede regular) permite que frene en ¡35 metros! Su menor peso y mejor reparto de pesos hacen el resto. El cronómetro en la prueba se detiene en 1:30,78 segundos, con lo que el McLaren es... ¡tres segundos más rápido todavía que el Nissan GT-R! Después de analizar a estos dos protagonistas en circuito, tengo claro que el McLaren es un producto mucho más exquisito. Es decir, se trata de un elaborado plato de comida que se ha cocinado con los ingredientes propios del mejor restaurante. El Nissan no puede alardear de ser tan exquisito, pero nadie puede negar que una hamburguesa delicatessen también esta riquísima. Estos coches ofrecen un carácter muy diferente. Solo tienes que analizar las cifras de sus motores. El 650S recurre a un V8 de 3,8 litros sobrealimentado por dos turbocompresores. Por ello, es capaz de obtener 650 CV. Pero este no es el dato más llamativo, resulta sorprendente que los dos modelos tengan una cifra de par similar, a pesar de que entre ellos exista una diferencia de 100 CV. 678 Nm del McLaren frente a los 632 Nm del Nissan.

Es evidente que los cilindros de 633 centímetros cúbicos del Nissan GT-R ofrecen más empuje específico que los de 474 cc del 650S. Pero además, el japonés entrega su par máximo a tan solo 3.200 rpm. Esto indica que el propulsor del Nissan tiene un tacto más tradicional y no es amante de las altas revoluciones como un McLaren que ofrece su máximo par a 6.000 revoluciones. Este carácter exquisito del coche del Reino Unido también lo notas nada más contemplar su carrocería. El McLaren 650S es más bajo, ancho y corto. Tiene las proporciones de un superdeportivo y ofrece un habitáculo acorde con su silueta: espacio para dos personas y mucha exclusividad. Los asientos delanteros son auténticos bacquets y el cuero invade al salpicadero. El Nissan es mucho más tradicional. Lógicamente, no es tan discreto como una berlina, pero es evidente que no puede hacer nada en exclusividad frente a su rival. Eso sí, ofrece espacio para cuatro pasajeros, sus asientos recogen muy bien el cuerpo y, sobre todo, la postura al volante no es tan radical. El GT-R es de ese tipo de coches que puedes usar todos los días. ¿El McLaren? No tanto. Es más incómodo, molesto y, sobre todo, la visibilidad que ofrece no es mejor para circular por la M-30. Pero el japonés te ofrecerá un consuelo fundamental: cuesta menos de la mitad que el británico. Es decir, hay una diferencia de 131.350 euros. Con todo este dinero te podrías comprar un Porsche 911 Carrera y todavía te sobrarán unos euros. O mejor aún, un bonito apartamento en la playa.

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David López

Director Online

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