Comparativa

BMW 328i contra Audi A4 2.0 TFSI, berlinas de moda

Versiones comparadas:

Emilio Salmoral

27/03/2012 - 10:24

El Mercedes Clase C ya puso al BMW Serie 3 en serios aprietos y ahora el Audi A4 llega pisando muy fuerte. ¿Qué posibilidades tiene el nuevo vehículo de los cuatro aros frente al de la hélice? Para averiguarlo, los hemos enfrentado con estos modernos motores gasolina de cuatro cilindros

Está una generación por detrás. Eso es lo que decíamos hace unas semanas sobre el Mercedes Clase C. Al lado del flamante BMW 320d (comparativa BMW 320d contra Mercedes C250 CDI), el Mercedes se ha quedado viejo. Ahora, el nuevo Audi A4 también entra en combate para hacerse con la corona de la categoría. Fabricado desde 2007, los de Ingolstadt le han dado un lavado de cara, que se nota sobre todo en el frontal. Eso es lo que salta a la vista, luego al volante enseguida te das cuenta de que Audi le ha pegado un repaso al chasis, los motores y la electrónica. ¿Le bastará eso para vencer al BMW?

El bávaro llega con un cuatro cilindros de dos litros de lo más moderno, con inyección directa de gasolina, turbo y 245 CV. De la gama actual del Audi A4, el TFSI 2.0 con 211 CV, un cuatro cilindros de dos litros con turbo e inyección directa, se presenta como su rival más comparable.

Para unos motores de esa categoría, lo que pega es un buen cambio automático; pero, de momento, Audi solo ofrece para este modelo sin tracción integral un 'Multitronic'. Es una transmisión que, hasta ahora, no nos convence lo más mínimo (así nos lo demostró la prueba de larga duración del Audi A4). La verdad es que no basta para hacerle frente al cambio automático ZF de ocho velocidades de BMW (opcional por 2.615 euros), así que te recomiendo que elijas  el manual.

Incluso asociado a un cambio menos preciso y rápido, el refinado propulsor 2.0 TFSI empuja con energía, gira con mucha alegría y arma poco jaleo, de hecho es más silencioso que el BMW en nuestras mediciones con el sonómetro.

El Audi tarda 7,1 segundos en ponerse a 100 km/h, acercándose muchísimo a los 6,9 segundos que declara la marca. Durante la prueba, el consumo ascendió hasta los 7,3 litros, uno más de lo que decía sobre el papel la cifra oficial. Al menos en eso se aproxima al BMW, que gastó 7,3 litros. Viendo sus potencias superiores a 200 CV, no es ninguna maravilla, pero tampoco está nada mal.

En cualquier caso, los dos motores te ofrecen altas dosis de diversión, aunque el 328i apunta más alto que el TFSI. Incluso a bajas vueltas, empuja con ganas (se aprovecha de entregar sus 350 Nm a 1.250 revoluciones) y respira con más fuerza que el Audi. El BMW Serie 3 es más enérgico y rápido y se pone a 100 km/h en tan solo 6,2 segundos.

Está claro que no puedo echarle en cara al motor que le falte potencia, pero sí me queda un regusto amargo. El problema es que empuja con más mordiente que el Audi, pero le falta una mayor dosis de suavidad, sobre todo en frío. Tengo que ser sincero: no se pueden hacer milagros.

Eso sí, a la hora de moverse entre los conos en nuestras pruebas de comportamiento, el BMW demuestra quién manda aquí. Sobre todo si monta los amortiguadores adaptativos (1.273 euros), el 328i toma las curvas con toda la eficacia del mundo, firmeza y un equilibrio perfecto. Aquí se aprovecha de su reparto de pesos en proporción 50/50 y es una máquina sobre ruedas. Eso ya lo esperaba, lo que más me ha sorprendido es que ahora es tan confortable como el que más, algo que ya consiguió BMW con el nuevo BMW Serie 1. La dirección electromecánica pone también toda la carne en el asador. Aunque a veces trabaja con cierto retardo, su respuesta suele ser directa y fina.

La dirección del Audi A4 es menos precisa

Al A4 le falta precisamente eso. Audi le ha puesto una dirección demasiado suave, que transmite poco las sensaciones de lo que ocurre bajo las ruedas. También tiene un tarado de suspensión firme y se conduce con seguridad y facilidad, pero no alcanza el nivel de agilidad del BMW.

Eso sí, donde Audi sigue estando en cabeza es en la meticulosidad de sus acabados, aunque BMW ha ganado mucho terreno. El puesto de conducción, el iDrive y los plásticos recuerdan más a un BMW Serie 5 que a un Serie 3. El de Múnich ha aumentado su habitabilidad, ofrece más libertad de movimiento en las plazas traseras y, además, asientos más cómodos. Eso sí, si lo que necesitas es espacio, más vale que sigas buscando en otros modelos de la categoría. 

Audi vende su Audi A4 2.0 TFSI por 38.570 euros y resulta, por tanto, bastante más barato que el BMW 328i. La nueva generación del Serie 3 con cambio automático, suspensión adaptativa, llantas de 18 pulgadas y volante deportivo, sale por 42.015 euros. Es mucho dinero, aunque lo más importante es que el BMW Serie 3 (tras haberle dado lo suyo al Mercedes) también vence al Audi A4.

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