Comparativa

Audi A4 2.0 TDI contra Volvo S60 D3

Versiones comparadas:

Enrique Trillo

12/08/2011 - 09:36

Volvo ha dado un gran paso al frente con el nuevo S60. Aquí la versión D3 de 163 CV se ve las caras con el Audi A4 2.0 TDI de 170 CV para demostrar que no solo ha apostado por renovar el diseño, sino que a eso ha sumado una importante mejora en el comportamiento.

Volvo, como casi todos los fabricantes, sigue una política de ‘donwsizing’ de motores. Lo que antes se llamaba D5, ahora es D3. Este es precisamente el motor que hemos probado del nuevo S60, que es el dos litros más potente la gama y lo he enfrentado al Audi A4 2.0 TDI de 170 CV.

Hasta ahora, las diferencias entre estos dos modelos eran claras. Sin embargo, el Volvo ha dado varios pasos al frente. En primer lugar, aunque no deja de ser algo subjetivo, ha mejorado infinitamente su diseño. Ya no es un modelo correcto y soso, sino una berlina de aspecto moderno e imagen distinguida. Aunque lo mejor es el salto que ha dado en cuanto al comportamiento. Gracias al Chasis Activo ‘FOUR-C’ (‘Continously Controlled Chassis Concept’), el sueco logra un buen compromiso entre el confort del que siempre ha hecho gala y un gran dinamismo. Este sistema es realmente fantástico, porque te permite optimizar la respuesta de la suspensión para asegurar la máxima adherencia y cuenta con tres posiciones: ‘Comfort’, ‘Normal’ y ‘Advanced’.

Por otro lado, el S60 también te deja ajustar la asistencia de la dirección (poca, media o mucha) mediante el menú de configuración, para que puedas apretar los dientes en un puerto de montaña y disfrutes de la conducción al máximo.

Pese a todo, no cuenta con la eficacia dinámica ni con la precisión de la dirección y el cambio de un Audi que, sin embargo, se muestra excesivamente duro para manejarlo con soltura en parado y al aparcar. Echo en falta, por tanto, el sistema ‘Dynamic Steering’ (1.450 euros), que va unido al ‘Drive Select’ (360 euros) y no montaba la unidad de pruebas.

Aunque los dos modelos montan propulsores de 2,0 litros con potencias en torno a los 170 CV, otra de las grandes diferencias entre ambos está precisamente en este apartado. El sueco esconde bajo el capó un bloque de cinco cilindros sobrealimentado, mientras que el modelo con aros en la calandra se conforma con cuatro. Las diferencias no son radicales, porque los dos responden con energía, pero el escandinavo se muestra muy apático en la zona baja del cuentavueltas.

No parece muy lógico, porque hay que tener en cuenta que el S60 tiene más par y lo ofrece antes que su rival (entre 1.400 y 2.850 rpm). Pero es así, a bajas revoluciones está KO y eso obliga a acelerar más de la cuenta en las arrancadas, por lo que se incrementa el consumo. Tampoco le ayuda a bajar el gasto su mayor relación de cambio en sexta velocidad (en realidad todas las marchas son más largas), pero la teoría va por un lado y la práctica ha dejado claro que el A4 consume menos. Hay que reconocer que la diferencia de 0,1 litros es insignificante, pero no deja de ser reseñable. En cuanto a prestaciones, el Audi es el vencedor. Salvo en la aceleración 0-50 km/h se impone en todos los apartados. Por poco, pero saca cierta ventaja.

Seguro que también estás deseando descubrir cómo son por dentro. El alemán tiene fama de premium y se lo ha ganado a pulso, pero si quieres ver materiales de la mejor calidad y acabados finos, pon tus ojos en Volvo. El interior, además de estar cuidado con mimo, resulta más moderno. Eso sí, a ver cuándo se dan cuenta los suecos de que la consola central flotante no es ni intuitiva ni mucho menos práctica. En ella se acumulan muchos botones y cuesta cogerle el truquillo hasta que te haces al manejo del sistema de multimedia, el climatizador automático y los múltiples dispositivos de seguridad que se mezclan en esta zona de manera confusa. En esto, el sistema MMI del modelo de Ingolstadt es un ejemplo a seguir, ya que te permite controlar todas las funciones del vehículo desde un único mando que refleja tus acciones en la pantalla principal, así que no tienes que retirar la vista de la carretera.

También es importante valorar los aspectos prácticos de estos modelos. Por espacio interior están más o menos igualados, ya que uno es algo más amplio delante y el otro detrás. En lo que sí se abre cierta brecha entre ambos es en el maletero, porque el S60 no solo tiene 100 litros menos de capacidad, sino que cuenta con formas menos aprovechables. Tampoco hay que olvidar que ofrece una peor visibilidad.

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Enrique Trillo

Dame un coche, un circuito, barra libre y no necesito nada más en la vida.

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