Si piensas que Abarth es un mero apellido, estás muy equivocado. Este pequeño deportivo es algo más que una versión del 500 con retoques estéticos, alerones y la pegatina del escorpión. Un error en el que cayó el antiguo Fiat Stilo Abarth. Ahora las cosas han cambiado.
El bebé de la casa se tatúa el escorpión y te pica desde pequeño. Un tatuaje profundo que afecta a la estética, la mecánica, el chasis... Sobre la base del 500, Abarth ha creado un deportivo de sólo 3,5 metros, motor 1.4 de 135 CV, turbocompresor IHI de geometría fija y... un botón "Sport" que permite alcanzar los 206 Nm. Un interior con envolventes asientos deportivos, pedalier de aluminio e inserciones plateadas, además de un amplio equipamiento de seguridad (siete airbags, ESP, ASR, Hill Holder...) completan un coche que hasta permite el lujazo de registrar datos de telemetría a través del sistema de navegación Blue&Me.
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Mediciones Auto Bild
El espíritu Abarth se refleja en su comportamiento deportivo. Estética agresiva y diferente. Las cifras de consumo son bastante ajustadas.
La habitabilidad interior es algo reducida, al igual que el maletero. La postura de conducción es elevada. El ESP no puede desconectarse.
La plaga del escorpión se extiende. Abarth quiere reverdecer laureles pasados, y se presenta en el mercado automovístico como marca indepediente. El emblemático 500 es su segundo modelo. Su eficaz chasis y estética diferente (no siempre al gusto de todos) crean una combinación muy atractiva.
Ya en parado impresiona: los adhesivos, el difusor, el alerón, las llantas, las branquias... El 500 es un buen coche, pero la versión de Abarth le da mil vueltas. El interior también impresiona lo suyo: el volante, el pomo y los asientos son alucinantes, y lo digo por experiencia propia. Una pena que sea algo caro.
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