El blog de Vicente Cano
Vicente Cano
Cuando salgo por las noches o me subo a un coche dentro de un circuito no permito que nadie se dirija a mí con otro nombre que no sea Huracano. Sin florituras ni medias tintas, desde aquí pienso poner a caldo todo aquello que no me guste. En verano, bebo casi exclusivamente Fanta de Naranja.
27/12/12

Una carrera en taxi, un viaje musical

 

 

José Antonio Sacho es un taxista de Madrid. No habría nada de extraordinario en ello, si no fuera el único de los más de 15.000 profesionales del sector con licencia, al menos que yo sepa, que ha decidido convertir cada carrera en su taxi en un viaje musical por la historia del cine. Tras un empacho de popurrí convenientemente aderezado con una sobredosis de garrafón, salimos de un bar de cuyo nombre ya disponen las autoridades sanitarias para, como siempre, no hacer nada contra el flagrante delito contra la salud pública que representa envenenar al personal para doblar sus ganancias.

 

Con mi esposa, un amigo -Raul- y yo mismo, ‘tocados’ por el asqueroso mejunje vertido como alcohol ‘premiun’ en nuestras copas, decidimos compartir uno de los numerosos taxis con la luz verde que hacían cola ante uno de los semáforos en rojo de la parte alta del Paseo de la Castellana… está claro que la noche madrileña ya no es lo que fue. Tuvimos suerte, porque el primer vehículo era el de José Antonio. Al poco de arrancar, empezó a recibir nuestras chanzas acerca de la colección de equipos electrónicos que llevaba en el salpicadero: dos GPS, un ‘tablet’, altavoces en cada rincón…

 

El sonreía amablemente, como podía intuir sentado en el centro de la banqueta trasera. De repente, a la altura de la calle José Abascal, pulsó un botón del salpicadero para subir el volumen y me espetó: “no sabrá usted de qué película es esta canción”.

“Uff, súbala un poco más a ver… …”. Estaba claro: se trataba de “Así habló Zaratustra”, de Richard Strauss. Por mí y por la inmensa mayoría conocido por aparecer en la banda sonora original de “2001, una odisea en el espacio”. Pensé que ahí iba a acabar la cosa, pero no.
“Muy bien, muy bien, veamos esta otra, a ver si la conoce”, siguió José Antonio -aunque debe tener más cerca de 60 que de 50 años y yo le tuteaba, él no dejó de hablarme de usted-.

 

“Esta también me suena, a ver, déjela un poco…”. No había manera de que la descifrara, así que Sacho empezó con las pistas: “claro, es que es una película antigua. Fíjese, que ahora viene el estribillo –era cantada- y justo dicen el título”. Se trataba de “Bonnie and Clyde”. “¡Qué guapa está Dave Funaway en esa película!”.

 

“¡Y todavía lo está!”, contestó y añadió: “A ver si conoce esta otra”. Así seguimos durante todo el camino, en medio del cual dejamos a nuestro amigo Raúl en su casa. En ese momento, y tras conseguir acertar entre los tres la gran mayoría de las composiciones, Sacho ya me llamaba por mi nombre.

Cuando se bajó, Raúl le dijo: “luego, la deja a ella y se lleva a este. Eso o le regala el CD…”. Seguimos la carrera, en la que quedó claro que mi mayor laguna cinematográfica está en las películas de animación: se me escaparon desde Aladin –la única que había visto-, hasta Tarzán, pasando por Toy Story. Eso sí, no sé cuantas acertamos en una inyección de ego y buen rollo que fue la mejor vacuna posible contra la resaca del día siguiente.

 

Al llegar al destino, era obligado reconocerlo: “nos lo hemos pasado genial, dan ganas de que esta carrera no se acabe, enhorabuena”. Sacho sacó un CD de la guantera: “por favor, Vicente, tenga que aquí está las 82 canciones de película que he seleccionado para el taxi”. También me dio su tarjeta, en la que aparecen los siguientes prestaciones de su taxi: internet con wi-fi o tablet de préstamo, custodia de sillita infantil para el aeropuerto, se habla inglés o francés… y sí, señora Botella, además este señor iba impecablemente vestido, puede usted dormir tranquila.

 

Resulta gratificante toparse de vez en cuando con una persona que haga su trabajo con tanto gusto. Volví a hablar con José Antonio, para pedirle permiso de publicar su nombre real en este post, que creo necesario terminar con la contestación que me ofreció y que da una nueva muestra de su personalidad: “Me parece genial. Si en otra ocasión os subís a mi taxi, porque me llaméis previamente para una carrera similar, dispongo de un CD de música de guateques de los 70 con 169 canciones en MP3, que tal vez no os guste pero que podríais tener un detallazo con vuestros padres regalándoles este CD. Un abrazo y Feliz Navidad”. Es usted muy grande señor Sacho. Por supuesto que le volveré a llamar.