El blog de Vicente Cano
Vicente Cano
Cuando salgo por las noches o me subo a un coche dentro de un circuito no permito que nadie se dirija a mí con otro nombre que no sea Huracano. Sin florituras ni medias tintas, desde aquí pienso poner a caldo todo aquello que no me guste. En verano, bebo casi exclusivamente Fanta de Naranja.
28/01/11

Cómo convertir todo un Mercedes en una pieza de arte kitsch

Mercedes es patrocinador de la Semana de la Moda de Berlín, uno de los acontecimientos más importantes en este sector, que concluyó el pasado domingo. La marca de Stuttgart siempre prepara algún evento o exposición paralela y esta vez, dado que Daimler celebra el 125 aniversario de su primer coche patentado, han querido transportar a los espectadores a diferentes épocas de la historia del fabricante.

 

Para ello, recurrieron al fotógrafo y artista belga Frederik Heyman. Aunque la muestra de las obras se ha llevado a cabo en el estudio de pintura de la Ópera de Berlín, la exposición tenía que estar ligada de alguna manera a la pasarela germana, así que Heyman decidió contar con la colaboración de cuatro de los diseñadores de moda que habitualmente exponen allí sus colecciones. El objetivo era crear un escenario en el que cada uno de los vehículos históricos que Mercedes ha cedido para la causa estuviera, de alguna manera, en su salsa.

 

Para ello, estos modistos han creado cuatro diferentes estereotipos de personajes de las cuatro épocas a las que pertenecen los vehículos. Reconozco que alguna de las obras es simpática y en alguna otra se puede, ligeramente, percibir cierto sentido del humor surrealista, pero estaréis conmigo en que la escena que recrea la que arriba os muestro no hay por dónde cogerla. No me imagino nada peor que se le pueda hacer a un Mercedes SL cabrio de 1977. Sobre todo, teniendo en cuenta el perfecto estado de conservación en el que está.

 

No puedo evitar mirarlo e imaginarme lo que me gustaría ponerme al volante y salir a toda mecha pasando por encima de uno o ambos maniquíes. Mención aparte merece Bernard Willhelm, el modisto encargado de perpetrar la escena, que afirma trata de representar a este clásico “Mercedes americano” –que en los 70 podía verse en series como "Dallas" o "Hart to Hart"- en el entorno habitual de un playboyde la época.

 

Según él, los dos esquiadores acuáticos son estereotipos del típico vividor ligón de clase alta que por la época pululaba por Sunset Boulevard. Willhelm los muestra embutidos en unos monos de lycra cuyos colores espero que no vuelvan a estar de moda jamás, por el bien de mis retinas. Mejor pasar por alto el resto de la escena, en la que una especie de domina parece tratar de animarles para que tiren con fuerza. Sinceramente, no me imagino a Lorenzo Lamas en una escena así.