El blog de Vicente Cano
Vicente Cano
Cuando salgo por las noches o me subo a un coche dentro de un circuito no permito que nadie se dirija a mí con otro nombre que no sea Huracano. Sin florituras ni medias tintas, desde aquí pienso poner a caldo todo aquello que no me guste. En verano, bebo casi exclusivamente Fanta de Naranja.
03/08/12

En la ciudad que dijo “no a los coches”

Ámsterdam dispone de tantos kilómetros de carril bici como aceras, al mismo tiempo que una bien mantenida red de canales navegables. De hecho, hay bastante gente viviendo en grandes botes que se encuentran atracados en los márgenes de las calles más céntricas, un alojamiento que también es popular entre los más jóvenes que vienen a pasar aquí algunos meses. Aunque también hay quien lleva toda la vida durmiendo sobre las aguas.

 

Ferry en Ámsterdam

 

 

Poste de ticket de párking

 

Los pasajes laterales de los túneles, los estacionamientos públicos, los aparcamientos y las plataformas de cada ferry y, en general, cualquier sitio donde mires en el que se pueda dejar atada una bicicleta ya están ocupados. En Ámsterdam tocan a entre cuatro y cinco bicis por cada habitante censado. En uno de los países que va a pagar el rescate financiero de España y con mejor calidad de vida del planeta, casi todo el mundo se mueve en un desvencijado velocípedo.

 

multa

 

Eso es más bien lo que parecen muchas de estas herrumbrosas máquinas rodantes llevadas con pericia y despreocupación por los amsterdaneses. Sea como sea, se trata de la mejor forma para desplazarte por una ciudad en la que las zonas azules cuestan unos 20 euros la hora y para conseguir tu distintivo de vecino del centro para poder aparcar en la calle, además de pagar un pico, tienes que llevar residiendo allí los últimos 10 años. El mismo que tiempo que te va a durar, como mucho.

 

Multa Ámsterdam

 

Las plazas de aparcamiento en los edificios son prohibitivas para muchos y pueden llegar a costar tres o cuatro veces lo que el coche. Sí, igual que en muchos barrios del centro de Madrid o Barcelona, solo que allí la gente prefiere gastar su dinero en otras cosas; y, por otro lado, Ámsterdam es más pequeña que cualquiera de las dos. En la ciudad de los canales, los edificios de los más pudientes incluyen para los propietarios una serie de vehículos con sendas plazas de aparcamiento.

 

En uno del que me habló uno de los empleados de TomTom, empresa que nació en Ámsterdam en 1991, disponen de 15 plazas para unos 200 vecinos y tienen hasta una aplicación móvil para ver dónde está cada coche en cada momento, si hay uno disponible o cuándo lo habrá. Igualmente, les sirve a los vecinos para comunicarse entre sí diferentes asuntos… Igual que en España.

Por cierto, en casi tres días allí, no pude ver a nadie con sobrepeso, quizá sea casualidad, pero me da que tiene que ver mucho más con el asunto de que se muevan en bici o a pie todo el tiempo que con hecho de que todos hablen un correctísimo inglés. Pero, ojo, que me puedo equivocar, eh.

 

Tiburón en los canales de Ámsterdam