El blog de Luis Guisado
Luis Guisado
Me gustan todos. Nuevos y clásicos, caros y baratos, grandes y pequeños. Lamborghini, Ferrari, Aston Martin... Pero tengo una obsesión: en ocasiones veo Porsches... Twitter: @luisautobild
05/12/11

Esos botones que adoro

 

Estamos en Navidad, se acerca Papá Noel, los Reyes Magos... y el día en que Pere Navarro dejará su cargo. Por eso estoy positivo y voy a contarte los botones que adoro. Como suena. Así que si quieres echar a la basura algunos minutos, puedes continuar leyendo.

 

Se supone que están hechos para facilitarnos la vida. ¿Alguno de vosotros tiene un Seat Ibiza de los nuevos? ¿Cuántas horas habéis perdido intentando memorizar una emisora de radio? ¿Alguien con un Renault y el anterior sistema Carminat? Prefiero abrirme una herida y echarme limón que intentar pasar de los Cuarenta a Europa FM.

 

Pues eso, ahí van mis botones favoritos. Las fotos, como podrás juzgar por su elevada calidad, las he hecho yo mismo con mi móvil, así que pido algo de comprensión. También prometo actualizarlo según me vaya topando con esos pulsadores mágicos que me alegran el día.

 

1. El mejor de todos, el de sintonización directa de una emisora de radio. Diría que en AUTO BILD cambiamos de coche como de calzoncillos (esa gran frase hecha), pero lo cierto es que es mucho peor. Hay días que llego a casa después de haber conducido cuatro, cinco o incluso seis coches. Por eso, una de las cosas que más hago en la vida es intentar sintonizar alguna emisora de radio. Hay coches en los que es un auténtico infierno. Recuerdo un día que tardé 25 kilómetros en llegar a la que quería, y te prometo que no exagero (no te digo el nombre del coche porque no lo recuerdo). De entre todos, me quedo con el sistema de Volkswagen, porque giras una ruleta hasta la emisora que quieres y ya está (o incluso de manera táctil pulsando en la zona del dial que quieres), y sin duda el que tienen Mercedes y Jeep (cuando monta la pantalla multifunción): entrada de frecuencia directamente. El la foto, el sistema del Jeep Grand Cherokee.

 

Sintonización Jeep Grand Cherokee

 

2. Tengo unos compañeros que son exagerados hasta límites de psicópata con la calefacción. Por ejemplo, Kike Ruiz. Sé que ha conducido un coche antes que yo por dos razones. Una, porque no llego a los pedales. La otra, que el aire que sale por las toberas es capaz de derretir en menos de un minuto una plancha de acero puro de 50 toneladas. Por eso, lo primero que hago es apagar el ‘clima’. Algo tan sencillo es un infierno en según que coches. Por ejemplo, el Renault Scénic que estoy probando hoy por hoy. Si quieres apagarlo, tienes que liarte a apretar el botón de bajar la intensidad del aire hasta que llegas a 0. ¿Tan difícil es poner un botón OFF? Lo adoro. Votaría a cualquiera que se presentara a unas elecciones y prometiera que lo haría obligatorio en todos los coches. Aquí, el de un Ford C-Max.

 

 

3. Frecuencia fija. Solo hay una cosa que me moleste más que mi compañero Javier Leceta, responsable de contenidos AUTOBILD.es, se queje porque conduzco muy bruscamente (evidentemente no tiene razón). Y es que, en determinadas zonas, se cambie automáticamente la frecuencia de la emisora que escucho. Por ejemplo, por las mañanas pongo una que ponen rock. Pues bien, hay un par de zonas que cambia a una de un radiopredicador. Pero de los chungos: siempre habla del Apocalipsis, de que vamos a palmar si no nos arrepentimos... Pero cuando conduje el nuevo Mercedes Clase B descubrí una ‘feature’ (que es como mi colega Gali se refiere a las funcionalidades) que me ha hecho ver la vida con otros ojos: ‘Frecuencia fija’. Es decir, si sintonizas la 999.1, la mantiene. Adiós, telepredicador. Hola, día del juicio final. Aquí, el Mercedes B200 CDI de marras.

 

 

Y aquí cómo aparece. Gentes de esa emisora, acepto donativos por la publicidad gratuita.

 

 

4. Si digo 22, son 22 grados. Imagínate. Voy solo en el coche. Hace frío y le meto caña al calorcito (pero no tanto como el loco de kike Ruiz). Pero el climatizador dual dice que a la derecha sale el aire a 18 grados. ¡Qué lío! Y más que lío, frío. Así que para igualar el tema, me tengo que emplear a fondo con los botoncitos. Como cuando quiero apagar el climatizador: 18; 18,5; 19; 19,5; 20; 20,5... Y así hasta, pongamos, 24 grados. ¡Si es que acabo con agujetas en los dedos! Por eso adoro esos botones que pone Mono, como el del Porsche Panamera Turbo S (ese angelote con 550 CV).

 

 

5. Qué fácil es hacerme feliz. Le das a un botón y se te baja una ventanilla. Le vuelves a dar y se sube. Tan lógico, ¿no? Pues no. Ponte en mi lugar, y esto es verídico. Voy en un coche. Un Chevrolet Aveo. Me para la Policía Municipal para un control de alcoholemia. Claro, me acerco despacito, pongo cara de niño bueno... Intento bajar la ventanila... ¡Y horror! ¿Dónde demonios está el mando del elevalunas? Si es ridículo estar unos segundos intentando buscar un botoncito, imagínate qué plan cuando lo encuentras y le das un toquecito sin que baje la ventanilla. La cara del agente era un poema; si yo hubiera sido él, me hubiera ‘empaquetado’ pero bien. ¡Vivan los elevalunas automáticos! Aquí, los de un Chevrolet Aveo... que no lo son.

 

 

6. Cierre centralizado. Vaya chorrada, pensarás. Pues no. Como ya te he contado, en AUTO BILD movemos muchos coches al día. Lo normal es que salgamos a recogerlos y devolverlos y la misma mañana en que he escrito esto me ha ocurrido. Iba con Enrique Trillo a devolver un Suzuki Swift Sport (¡vaya molinillo!). Yo llevaba un Mercedes Clase C, que bloquea automáticamente las puertas al arrancar, así que al llegar a mi destino estaban cerradas. Él parecía un atracador intentando robarme el coche. Yo, por dentro, mirando a izquierda y derecha intentando buscar el ‘candadito’ de desbloqueo, parecía Rain Man. Al final, lo de siempre: me estiro y abro la puerta con la manilla habitual...

 

7. Si un día vas circulando de madrugada y ves a un tío conduciendo con gafas de sol, puede ser o bien alguien que viene de un after hours, o yo. Y es que hay pocas cosas que me molesten tanto como un cuadro de instrumentos muy iluminado. Ahora no recuerdo qué coche (sí otra vez), pero hace poco llevaba uno en el que podía atenuar la luminosidad de los relojes, pero no del navegador integrado. ¡Brillaba tanto que un Boeing 747 intentó aterrizar en el habitáculo! Me dieron ganas de poner un cartón sujeto con cinta de carrocxeró, de verdad. La foto es de un Mazda3.

 

 

Bueno, supongo que un asunto tan trascendental como este te habrá cambiado la vida. Si es así, ¡Lo menos que podías hacer es compartir tus botones favoritos! ¿Cuáles son?

 

¡Un saludo a todos!

Luis

@luisautobild