El blog de Juan Antonio Corrales
Juan Antonio Corrales
Prefiero un derrape a una trazada limpia, un 4x4 lleno de barro a un superdeportivo de imagen impoluta y llantas relucientes. Y, por supuesto, una etapa del Dakar a una aburridísima carrera de Fórmula Uno.
28/02/11

Sara Carbonero: hasta en la sopa 'automovilística'

La melena abundante y vigorosa de la que Sara Carbonero hace gala en un anuncio de champú cada vez es más alargada. Al principio su brillo cegó a los directivos de la Sexta, para más tarde ser fichada por Telecinco en la sección de Deportes. Su penetrante mirada llegó al otro lado del charco, donde fue declarada la reportera deportiva más sexy por la revista FHM. Y como colofón al asunto, un beso con Iker Casillas en la final del Mundial de Fútbol la catapultó definitivamente al Olimpo de la fama.

 

Hasta ahí, todo bien. Pero es que la Carbonero ha empezado a flirtear con el mundo automovilístico, y eso ya no me hace tanta gracia. Su estudiada y artificial pose ahora tiñe de rosa el modelo de una marca de coches. No quiero ni pensar la ingente cantidad de dinero que se habrá llevado la diva de moda por poner su imagen.

 

Pero si tuviera la oportunidad de hablar con ella, si pudiera entrevistarla, me gustaría hacerle alguna preguntilla que otra, y no precisamente sobre sus jolgorios amorosos. “Mire usted, señorita Carbonero, ¿podría decirme qué motor lleva este coche? ¿Sabe usted cuándo salió la primera generación? ¿Le parece acertada la relación calidad-precio?” El problema es que me conozco. Sé que la cosa derivaría en cuestiones cada vez más punzantes: “¿Utiliza usted el coche habitualmente? ¿Le gusta conducir? ¿Está aquí sólo por dinero o también le gusta el mundo del motor?” Y así sucesivamente hasta que ella se negara a responder o hasta que mi acoso periodístico fuera perdiendo fuerza  poco a poco.

 

Sé que mi razonamiento puede resultar un tanto radical, pero que me mezclen el motor y el cotilleo no me termina de convencer. A mí me gustan las habladurías de paddock, los rumores de cambios de equipos por parte de pilotos, las fotos espías de futuros modelos. Con este tipo de estrategia publicitaria, ¿qué llama más la atención: la marca del propio coche o la imagen deslumbrante de nuestra reportera-vedette?

 

¿En qué terminará todo esto? ¿En que Carbonero sea la imagen del GP de Valencia? ¿En que se convierta en la copiloto de Jesús Calleja (otro que tal baila) en el próximo Dakar? ¿A lo mejor la marca de champú se plantea patrocinar un equipo de rallys y anunciar a la vez un producto capaz de mantener el pelo lleno de vida incluso después de haberse puesto el casco reglamentario durante horas?

 

 

Sara Carbonero, en la presentación de una marca