El blog de Juan Antonio Corrales
Juan Antonio Corrales
Prefiero un derrape a una trazada limpia, un 4x4 lleno de barro a un superdeportivo de imagen impoluta y llantas relucientes. Y, por supuesto, una etapa del Dakar a una aburridísima carrera de Fórmula Uno.
14/12/11

Policías que no saben conducir

 

Siento ser así de tajante con el titular, pero es que uno ya se cansa. Acabo de pagar una multa de 100 euros por conducir a 132 km/h. Está bien, he cometido una infracción y por circular a esta peligrosa velocidad en autovía debo responder ante la autoridad pagando el 8% de mi sueldo… Pero es que muchas veces la autoridad las lía 'pardas' en términos de seguridad vial y nadie les dice nada.

 

Ejemplo: el otro día en Avenida de la Ilustración (Madrid) se produjo un accidente entre dos coches. La situación era un poco aparatosa, pero los conductores estaban completamente ilesos. Ya había un coche de policía en el lugar del siniestro advirtiendo del mismo. Hasta ahí más o menos bien. Pero resulta que al poco llegó otro coche patrulla y no se le ocurrió otra cosa que aparcar en medio del cruce donde estaba el accidente, bloqueando otro carril. Cuando abrió el semáforo tras el que estábamos varios coches esperando y nos dirigimos hacia el cruce, ya te puedes imaginar lo que pasó: el agente que tuvo la genial idea de estacionar en medio de la intersección creó tal embotellamiento que molestaba más que el coche accidentado.

 

Pero la cosa no quedó ahí. Un conductor bloqueado por el coche de policía se hartó  de la situación y se lo hizo saber al agente, el cual, respondió de forma ‘respetuosa’ mandándolo a un lugar de cuyo nombre no quiero ni debo acordarme.

 

Por supuesto, no quiero generalizar, pero es que el día antes volvía por la carretera de Extremadura y dos agentes de la Guardia Civil también montaron su atasco particular: resulta que empecé a ver luces de freno delante mía y, por supuesto, yo también empecé a frenar. Al poco, observe un coche de tráfico atravesado en el arcén con un agente haciendo tantos aspavientos que parecía que estuviera atrapando moscas (de verdad, no supe identificar bien sus señales). Deduje por la vehemencia de sus movimientos que había que ir más despacio por algún trágico suceso, como el resto de los conductores que me acompañaban en la vuelta a casa del puente, y esperé a ver dónde estaba el ‘incidente’ para, una vez pasado, retomar mi velocidad de crucero. Pero el caso es que no veía nada, hasta que, al rato, me fijé en un turismo que tenía parado la policía, atención, ¡en una rotonda como a 400 metros fuera de la autovía! Y cuando me refiero a fuera de la autovía, quiero decir, en otra carretera distinta de la autovía. ¿A qué venía tanta alarma? No me lo podía creer, el primer tramo de atasco del puente creado por los que deberían evitarlo.

 

Finalmente, el pago de mi multa ha resultado una operación telefónica de lo más sencilla. Ojalá todo se hiciera con la misma diligencia…

 

En la foto, un coche-radar camuflado parado en el arcén sin triángulos ni luces de emergencia