El blog de Héctor del Prado
Héctor del Prado
Me apasionan todos los coches desde pequeño, aunque los todoterrenos, SUV y, en general, cualquier modelo con tracción integral, son mi debilidad. ¿La razón? Simplemente, llegan a donde otros no pueden
01/02/11

En crisis, ¿tú qué eres, ahorrador o no ahorrador?

Parece mentira, pero ya llevamos más de tres años ahogados en una de las peores crisis económicas de los últimos tiempos. El desconcierto y la incertidumbre de los ciudadanos ante lo que ocurrirá a corto y medio plazo se propaga como un virus letal en forma de miedo, turbación, desconfianza, y por tanto, cangelo generalizado.

 

De todos los sectores, uno de los más castigados por la crisis es sin duda el del automóvil, que sobrevive como puede desde hace un par de años, y los que le quedan, con cifras de ventas pertenecientes… ¡A la década de los 80! Sin embargo ¿qué piensas si te digo que en la entrañable época de Naranjito y Barrio Sésamo la población activa rondaba los 12 millones de habitantes, mientras que ahora superamos con holgura los 18 millones de contribuyentes?.

 

Esto significa que hay, por lo menos, seis millones de personas trabajando que no se atreven a menearse porque no saben (los más optimistas) si mantendrán su trabajo en los próximos dos o tres años…Y es que un coche, por barato que sea, exige una estabilidad laboral para hacer frente a los pagos del crédito del importe a financiar, porque a tocateja, lo que se dice a tocateja, hay cuatro afortunados. Y, aún así, prefieren guardarlo por lo que pueda pasar…

 

 

Esto me lleva a una reflexión: la confianza y la seguridad en los empleos están estrechamente ligados al consumo que hagamos con nuestros sueldos. Alemania, por ejemplo, mira la crisis por el retrovisor gracias, en gran medida, al optimismo monetario de sus ciudadanos. ¿Tú qué eres, ahorrador, o no ahorrador?