El blog de Emilio Salmoral
Emilio Salmoral
Si eres de los que piensas que cada 'cacharro' tiene algo interesante. Tu corazón palpita cuando ves una carretera con curvas enlazadas y te emocionas al escuchar un motor a 8.000 rpm. Querido amigo... hablamos el mismo idioma. Aquí charlamos de coches, de conductor a conductor, de aficionado a aficionado y de probador a probador.
10/03/11

¡¡Poneos a dieta!!

¡Me estreno! Es mi primer post en mi blog: un huequecito dentro de autobild.es donde puedo hablar de lo que me apetezca, un lugar en el que puedo compartir las experiencias que no caben en la revista. Así que… ¡Estoy encantado! La semana pasada estuve probando el nuevo Porsche Cayman R en el circuito de RennArena de Mallorca (puedes ver la prueba en el número 276 de Auto Bild). El coche me gustó mucho, muchísimo… se sujeta, es divertido de conducir, derrapa fenomenal, frena como un loco y sobre todo transmite sensaciones por los cuatro costados. Tiene la potencia suficiente para cruzarlo a base de gas (330 CV) y un peso contenido (1.295 kg). Su relación peso potencia es de 3,9 kg/CV. Sin duda, este coche es de los pocos deportivos que todavía son equilibrados. Empiezo a destrozarte mitos:

 

Mi querido BMW M3 E92 tiene 420 CV para mover 1.655 kilos (3,9 kg/CV), el Audi RS 5 y su tracción quattro se va a los 1.800 para 450 CV (4,0 kg/CV). ¿Para eso necesitan superar la cifra de los 400 CV? Para tener la misma relación peso-potencia que un Cayman R. Sí, son segmentos diferentes, pero los tres comparten algo: son deportivos fabricados para que el que va al volante se lo pase pipa. Ahora amigo, a más potencia más complicado conducirlo al límite sin ESP ni ayudas varias. Necesitas más manos (para hacer contravolante a toda velocidad) ya que el coche derrapa mucho si es un propulsión. El actual M3 con el motor V8 (S65) derrapa tantísimo que es muy difícil conducirlo rápido en una carretera de montaña con los controles desconectados: se cruza mucho y necesita metros de carretera para volver al sitio. Audi ha solucionado este problema con la tracción total y, de paso, le ha metido unos 150 kilos más respecto al BMW y ¡500 más! que el Porsche. Así que… me quedo con el Cayman que es más ágil, que no le noto los kilos al enlazar las curvas, que acumula menos inercias cuando empieza a derrapar, que al pesar menos sus frenos sufren menos y tienen más resistencia…

 

Como puedes ver, todo son ventajas y no te estoy hablando de un deportivo incómodo que no puedas utilizar todos los días. Ese coche sería el Caterham 7 CSR 200 y es el rey indiscutible de las sensaciones puras (al menos de los coches que he probado).  ¿Sus datos?  200 CV para sólo 675 kilos de peso. Es decir, cada caballo mueve 3,3 kilos (en un Porsche 911 Turbo es de 3,2 kg/CV y también recurre a la tracción integral para que sea más sencillo trasmitir sus 500 CV). ¿Piensas que el coche inglés será delicado de conducir? ¡Para nada! Puedes hacer lo que te apetezca con él, se cruza, si le gas derrapa a la salida de las curvas y sus reacciones son superágiles. Pero al ser tan ligero, no existen inercias y es fácil llevarlo por el sitio. Pero es demasiado extremo, en carretera abierta da miedo acercarse a los camiones (su altura es de solo 1,1 metros), muy incómodo (cuando lo probé acabé con la pierna derecha magullada de darme golpes con el túnel de la transmisión) y tampoco es nada barato (unos 57.000 euros). Entonces, ¿Qué nos queda  a los quemados de los coches que no queremos gastarnos tanto dinero? Pues los coches de finales de los ochenta y de toda la década de los noventa: son ligeros, tienen mecánicas potentes, chasis que se sujetan mucho, son baratos… Algunas opciones interesantes por menos de 15.000 euros:

 

· BMW Z3 M Coupe/Roadster: 321 CV para unos 1.350 kilos (4,2 kg/CV). Sin salir de la marca tiene el divertidísimo Serie 3 E30 (para muchos, entre los que me incluyo, uno de los mejores coches para conducir). El más interesante es el M3, pero un 325 (unos 5.000 euros) es muy divertido. Incluso un 318is (suele costar unos 3.000 euros) cumple bien su papeleta.

· Nissan 200 SX: un juguete con motor de 2,0 litros turbo, 200 CV fácilmente ampliables, autoblocante y 1.265 kg de peso (6,3 kg/CV). Por 9.000 euros te compras una unidad en muy buen estado.

· El precioso Renault Spider: lleva el motor 2,0 litros de 150 CV del Clio Williams, pesa sólo 935 kilos y, encima, se está revalorizando como clásico. Lo puedes encontrar desde unos 10.000 euros.

· Un potente Subaru Impreza WRX STI de 265 CV con tracción integral si eres un apasionado de los rallys: no pasa de los 1.500 kilos.

 

Además, por debajo de los 6.000 euros (en algunos casos, incluso por menos de 3.000 euros) tiene un batallón de compactos deportivos como el Honda Civic VTEC VTI, el Peugeot 306 GTI, el Clio RS, un Celica 4WD Turbo… Esta es sólo una pequeña muestra de los coches tan interesantes que quedan para conducir.

 

Ya conoces mi opinión, me gustan los coches deportivos divertidos, ágiles, manejables y no ir montado en un tanque de dos toneladas, tracción integral y con cientos de caballos de potencia que se me escapan por todos lados. Así que, ¿prefieres la potencia extrema o una equilibrada relación peso-potencia? Mientras te lo piensas, dale al play.