El blog de David Toledo - Experiencia Bridgestone
David Toledo - Experiencia Bridgestone
Probador oficial de la Experiencia Bridgestone para AUTO BILD
17/04/12

Fin del invierno, momento de reflexión

 

 

El invierno ha llegado a su fin y nos ha dejado una temporada un tanto extraña: nieve a nivel de costa en zonas mediterráneas donde no suele verse, estaciones de esquí que veían su temporada peligrar para después recibir la nieve de sopetón y un sinfín de momentos atípicos que me han permitido exprimir las Bridgestone Blizzak LM-30 en todo tipo de circunstancias.

 

En mi anterior post escribía acerca de las sorpresas meteorológicas que nos deparó el fin del invierno y el comienzo de la primavera y, como si de una premonición se tratase, días más tarde muchas zonas de la península se volvían a cubrir de blanco, pillando de sorpresa a muchos que ya habían “aparcado” las cadenas en casa. Concretamente en donde vivo, la nieve nos dejó una incómoda capa de nieve húmeda con la que más de un vehículo con neumáticos de verano tuvo que lidiar duro en las curvas de la zona.

 

nieve

 

 

Sin embargo en mi caso, al descubrir el último regalo que nos ofrecía el invierno, yo comencé la mañana con una gran sonrisa y con la oportunidad de probar el comportamiento de las Blizzak LM-30 en una superficie algo distinta.

 

 

ruedas invierno

 

 

De primeras, la sensación con estas Bridgestone de invierno fue tan redonda como siempre: estabilidad y tracción desde los primeros metros y, sobre todo, teniendo en cuenta que este tipo de nieve húmeda tiene una densidad notable. Esto provoca que no patine como lo hace la nieve más seca una vez que se compacta, pero sí nos puede provocar un aquaplaning por la acumulación de nieve bajo nuestra rueda. Pero de nuevo todos esos síntomas son mera teoría con estos neumáticos, que pisan con total seguridad sea cual sea el estado del firme, incluso con las tremendas balsas de agua que se producen cuando esta nieve se derrite.

 

 

coche nevada

 

 

Después de este  último coletazo invernal aun me guardaba un viaje a Asturias y una nueva sorpresa. La ida hacia la tierra de la sidra fue tranquila, con sol y temperaturas agradables, donde de nuevo estas gomas demostraron una tremenda polivalencia, pero la vuelta nos reservaba un tremendo aguacero acompañado de rachas de lluvia helada que parecía granizo, complicando por momentos la circulación en la vía. Aquí se puso de manifiesto la profundidad extra que tienen las cubiertas de invierno respecto a las de verano, que supone una mejor evacuación del agua y por lo tanto una mayor seguridad en estas circunstancias.

 

 

lluvia

 

Los rápidos contrastes meteorológicos de estos días de transición entre el invierno y la primavera no han hecho más que confirmar que las Bridgestone Blizzak LM-30 son la mejor opción para poder circular con nuestro coche, sin miedo a que una repentina ola de frío cargada de nieve nos deje tirados en medio de la nada, sin miedo a los tópicos que relegan este tipo de cubiertas casi a un uso “polar”, o sin miedo a que el agua o el aumento de las temperaturas varíen su comportamiento.  Yo lo tengo claro, Bridgestone nos ofrece un grandísimo neumático que sirve para todo y que no defrauda en ninguna circunstancia.

 

Confío en que los que lean este blog tengan información para meditar sobre el uso de este tipo de neumáticos y, que para la próxima temporada invernal, equipen sus vehículos con un elemento que considero imprescindible. Estoy profundamente convencido de que, con la popularización de las cubiertas de invierno, se evitarían todos los años muchos accidentes de tráfico y muchas imágenes de carreteras colapsadas por culpa de cuatro copos de nieve. Deberíamos considerar su adquisición como una inversión en seguridad, que nos durará varias temporadas según los kilómetros que realicemos, y no como un gasto innecesario. Con la seguridad no se juega. 

 

No quiero despedirme sin dar las gracias a Bridgestone por habernos cedido estas cubiertas y a AUTO BILD por ofrecernos la oportunidad de transmitiros la experiencia que durante estos meses hemos vivido. Será un placer seguir por aquí con tod@s hablando y comentando sobre el mundo de las cuatro ruedas.

 

La importancia de los neumáticos de invierno (13/03/2012)

 

Cuando popularmente en España hablamos de los neumáticos de invierno, siempre nos viene a la mente unos que sólo sirven para la nieve. Pero, nada más lejos de la realidad.

 

Yo ya había tenido previamente experiencia con neumáticos de invierno, pero por desgracia no resultó del todo satisfactoria. Sin embargo los más de 5.000 km que llevo recorridos con los Bridgestone Blizzak LM-30 me han hecho confirmar, más si cabe, la importancia de las ruedas para el invierno.

 

Este año, en contra de lo establecido como norma general, en la sierra de la zona centro la nieve nos ha brindado escasas estampas blancas, pero no por ello tengo la sensación de no estar sacando partido a estas gomas, sino todo lo contrario. Que los neumáticos de invierno superan con creces a los de verano sobre nieve es algo que creo que ya todos tenemos más o menos claro, pero este seco invierno me está permitiendo poder hacer un uso que, seguramente, harían la gran mayoría de españoles que circulan por las carreteras en invierno: una escapadita a esquiar de vez en cuando, alguna nevada sorpresa volviendo de las vacaciones o de algún viaje de fin de semana; pero principalmente asfalto seco. Y es ahí donde puedo asegurar que el neumático de invierno es totalmente recomendable para cualquier usuario. 

 

A diario compruebo que por la carretera de montaña por la que circulo el comportamiento del Bridgestone Blizzak LM-30 está siendo inmejorable. Mientras que los fríos días de invierno suponen un hándicap para  las ruedas de verano que ven mermadas sus prestaciones, para las de invierno supone seguir funcionando sin pérdidas de motricidad, capacidad de frenada ni dirección. Por lo que la seguridad se incrementa notablemente, y además vas equipados para cualquier imprevisto que pueda surgir, así como poder subir el fin de semana a la montaña sin tener que preocuparse de las engorrosas cadenas o de quedarse tirado en una cuneta.

 

Otros grandes mitos sobre este tipo de neumáticos quedan desmentidos y relegados al puesto de mera excusa para no usarlos, como por ejemplo el "si no hay nieve se destrozan...". Por supuesto que no, la durabilidad del neumático de invierno está a toda prueba, que por debajo de 7ºC su funcionamiento es mejor es una realidad, pero por encima de esta temperatura aguantan perfectamente y su comportamiento sigue siendo más que decente. Otra de las ideas que corren por ahí es que aumentan el consumo... Desde luego, no cabe duda de que los que afirman semejantes atrevimientos no han probado nunca unas ruedas de estas características, porque no sólo me atrevería a decir que no aumenta el consumo sino que no hay diferencia alguna entre ellas en condiciones normales.

 

Los bruscos cambios de tiempo han hecho que pasemos de gélidas temperaturas bajo cero a temperaturas casi veraniegas. Rodando los últimos días con temperaturas que han superado los 20 grados confirmo que el neumático está preparado para cumplir un papel muy polivalente y poder usarlo desde antes de que nos sorprenda el crudo invierno hasta ya entrada la primavera, donde algunos esporádicos días de frío pueden darnos alguna sorpresa en forma de nieve.

 

Las sensaciones que transmite con estas temperaturas primaverales siguen demostrando que merece la pena instalarlos en nuestro coche sin temor a que una temperatura más alta provoque extraños comportamientos. Tan solo si forzamos bastante la marcha, podemos notar que se puede producir algo de deriva pero se trata de algo tan leve que no supone un condicionante para su uso en estas circunstancias, ya que a ritmo normal no he notado nada.

 

A ver cómo evoluciona el desgaste ahora que comienza a hacer más calor. Ya os contaré.

 

 

 

 

Y, por fin, la nieve (22/02/2012)

 

 

Pocos años había tenido más deseo de que llegara la época de nieves, y pocos años habíamos tenido tanta escasez en esta zona. Sin embargo, hace un par de días por fin pude probar los Bridgestone Blizzak LM-30: tuve que ir cerca del puerto de Navacerrada, y decidí hacer una pequeña excursión en busca del preciado `oro blanco`. Un rodeo que obtuvo su recompensa: había estado nevando durante casi todo el día, la temperatura rondaba los -6,5º y había algo de ventisca, pero no importaba; conforme subía de altura, cada vez era mayor la presencia de la nieve y aquello pintaba bien.

 

 

neumaticos invierno

 

 

Estos neumáticos son sencillamente imprescindibles para cualquiera que se desplace con el coche en invierno o que viva en una zona donde haga mucho frío -de esto ya hablaré otro día- o pueda caer algo de nieve. Desde el momento en el que empezó a haber nieve en la carretera noté una diferencia abismal con un neumático de verano.

 

Circulé durante bastantes kilómetros con nieve, y en todo momento el coche tenía unas reacciones predecibles y transmitía total seguridad. Encontré un aparcamiento vacío cubierto de nieve con la suficiente amplitud para probar sin riesgo la capacidad de frenado, aceleración y dirección del coche. Mientras que, con ruedas normales, hubiera sido imposible lograr que el coche hubiera obedecido una orden en una situación de emergencia, con las Bridgestone Blizzak se podía mantener constantemente el control.

 

 

carretera nevada

 

 

La mezcla de un coche con tracción a las cuatro ruedas y neumáticos de invierno resulta perfecta para poder hacer frente a las inclemencias atmosféricas que nos puedan 'regalar' los meses más fríos. Esta combinación nos permite llegar a nuestro destino con unos niveles de seguridad impensables de otra manera. Al volver me encontré en plena curva una zona con asfalto limpio seguido de nieve, casi me temía lo peor pero el coche continuó su trazada sin hacer el más mínimo extraño. Metros después vi que otros coches no habían corrido la misma suerte y pasaban la noche en la cuneta esperando a que una grúa les sacara de ahí con la luz del día.

 

 

 

 

Sobra decir que incluso con neumáticos de invierno hay que extremar las precauciones y evitar cualquier brusquedad al volante, pero lo que no se puede negar es que si en España hubiera más costumbre de usar este tipo de cubiertas se evitarían muchos problemas y accidentes durante la época invernal. 

 

 

El gran día (27/01/2012)

 

 

Viernes 27 de enero: hoy es "el gran día”. Son las 12.00 y me dirijo al taller FirstStop de la

calle Castelló 107 de Madrid. Allí me espera Ángel con los cuatro Bridgestone Blizzak LM-30, los verdaderos protagonistas de este blog.

 

bridgestone

 

En un abrir y cerrar de ojos, los cuatro neumáticos están montados y equilibrados. Mi coche ya se encuentra 'calzado' adecuadamente y preparado para enfrentarse ante cualquier adversidad meteorológica. Gracias Ángel, un trabajo impecable: seguro que mi otro coche pasará por tus manos.

 

Ya estoy listo para hacer un rodaje a mis nuevas Bridgestone: hoy salgo de viaje, y más de 300 km me separan de mi destino. Circularé por casco urbano, mucha autovía con bastantes curvas amplias y rápidas; después, carretera secundaria con firme en no muy buen estado y alguna que otra curva cerrada; finalmente, un tramo de pista de tierra de 1,5 km.

 

Montaje bridgestone

 

Los primeros kilómetros voy con sumo cuidado: la parafina que suelen llevar las cubiertas nuevas puede jugarnos una mala pasada, provocando una frenada más larga de lo deseado, una mala reacción en curva o falta de direccionalidad. La sensación inicial es que son más silenciosos que los neumáticos mixtos AT que llevaba y, obviamente, más cómodos. El flanco, además, no es tan duro y hace que absorban mejor las irregularidades del asfalto. Al incorporarme a la autovía más tarde, las ruedas se han limpiado y poco a poco voy cogiendo confianza en ellas. A ritmo legal y en seco, observo que en curvas rápidas se comportan muy parecido a unas de verano y mejor que las mixtas AT. La sensación de subviraje que ocasionaban estas ha desaparecido con las Blizzac ML-30 y, aunque en circuito cerrado y llevando al límite al coche se pudiera apreciar diferencias con una goma de verano, a velocidades legales en autovía no noto mucha diferencia.

 

carretera

 

Una vez recorridos más de 100 km, comienza a llover y retornan a mi mente las sensaciones tan extrañas que provocaban las Nokian WR con las primeras gotas: pero no aprecio cambios en su comportamiento y, así como las WR podían transmitir una cierta inseguridad, las Blizzak no han variado ni un ápice su trayectoria. A lo largo del recorrido me percato de que el nivel de ruido de la cubierta es muy bueno. Para ser justo, he de reconocer que las de verano son medida 225/50 R17 y éstas 205/55 R16, así que la menor superficie de contacto puede ser la responsable de esa inapreciable diferencia de sonoridad. Lo que sí sigo apreciando positivamente es que en carretera son más cómodas, transmiten menos vibraciones del asfalto y, aunque el flanco es más blando, no noto a estas velocidades grandes diferencias entre las dos. El 'flaneo' está muy controlado, y sujetan bien la más de tonelada y media que pesa el Skoda Scout.

 

Mi primer día de pruebas finaliza en la pista de tierra y piedras: definitivamente, este neumático no está pensado para este tipo de terreno. Los flancos, tan cómodos resultaban en carretera, se vuelven excesivamente blandos en pista. Y el miedo a pincharlos o a 'pellizcarlos' me obliga a bajar el rimo. No obstante, la tracción y la capacidad de dirección son muy superiores a las de los neumáticos de verano.

 

Durante el regreso de mi fin de semana me da la sensación de que el consumo es menor, pero esto puede deberse a la velocidad media. En los próximos días os contaré cómo funcionan en la carretera de montaña por la que circulo a diario, y cómo afectan al consumo en estas circunstancias de uso.

 

Tendré que seguir esperando a la nieve para experimentar estas fantásticas cubiertas en su medio natural.

 

 

Espero cumplir satisfactoriamente con la responsabilidad (20/01/2012)

 

Aunque soy natural de Zaragoza, los estudios y el trabajo me han hecho terminar en Madrid. Tengo 34 años y me dedico a la importación y distribución de material deportivo. Mi pasión u obsesión por la automoción me viene como a la gran mayoría de aficionados, desde la infancia: no la recuerdo sin coches en las manos o en los bolsillos. Así fue hasta que tuve la edad de conducir, y desde entonces no he soltado el volante para nada. Además de los coches, mis grandes aficiones son el ciclismo y el 'snowboard'.