El blog de Alfredo Rueda
Alfredo Rueda
09/08/10

¿Agentes de Movilidad o de arbitrariedad?

Hasta ayer creía que los agentes de Movilidad de Madrid eran personas dedicadas a facilitar la circulación, ayudar a los conductores y, en definitiva, aligerar el tráfico diario en las calles de la capital. Pero digo hasta ayer, porque viví una de las situaciones más surrealistas que he padecido en mi vida. Iba en el coche con mi chica y, en un momento dado, ella alargó la mano por detrás de mi cabeza para darme un pellizco, de broma, claro. Ante el dolor que me produjo, me toqué con la mano por detrás de la cabeza y ella, ante mi reacción, también intentó consolarme alargando su mano hacia mi cabeza. Hasta aquí todo casi normal, pero resulta que, de repente, apareció por mi ventanilla derecha un agente de Movilidad indicándome que me detuviera. Acto seguido, con un tono más propio de El bueno, el feo y el malo (este era el malo) me anunció que me iba a denunciar por ir hablando por el móvil. Ante mi sorpresa, y mis tentativas de explicación, el agente, con unos modos chulescos, una falta de educación preocupante y un tono amenazante, me exigió que le diera los papeles del coche y el carné, y que yo no tenía nada que argumentar porque me había visto “perfectamente”. Intenté mostrarle el móvil y el registro de llamadas, pero se negó rotundamente, sin dejarme hablar y con la misma chulería y despotismo que mostró desde el comienzo. Además, añadió que había visto cómo mi chica me quitaba el móvil de la oreja… En resumen: 200 euros de multa y 3 puntos menos en el carné.

 

 

Y yo me pregunto, ¿si a este agente le hubiera dado por decir que en mi coche escondía una papelina de cocaína? ¿qué hubiera pasado? ¿me arruina la vida por el simple hecho de ser agente de la autoridad, tener dolor de almorranas y pagarlo conmigo?

 

 

Lo peor no es la impotencia que he sufrido, sino el miedo que me da pensar que estos policías pueden ponerte en serios aprietos sin tener razón alguna y sólo por tener una placa. Sólo me consuela saber que no todos los agentes son iguales ni se comportan de la misma forma. Quiero seguir creyendo, aunque con esta experiencia me va a costar, que la mayoría son unos profesionales que están al servicio de los ciudadanos y no contra los ciudadanos.

 

Tú, ¿qué opinas? ¿Has tenido alguna experiencia similar?